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      <title-group>
        <article-title>Building new educational environments. The challenge of teaching “practice” in distance education</article-title>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author">
          <string-name>Spain</string-name>
        </contrib>
      </contrib-group>
      <abstract>
        <p>The introduction of “Practical Studies” in an Open University (Spanish UNED) makes it necessary for teachers and technicians to design new educational arenas. In this presentation we explore how new tools and formats of interactive communication need to be considered.</p>
      </abstract>
    </article-meta>
  </front>
  <body>
    <sec id="sec-1">
      <title>Laura Méndez Zaballos</title>
      <p>
        Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
¿Enseñamos los conocimientos necesarios para que nuestros alumnos se integren con
éxito en un contexto laboral?, ¿los planes de estudio y la metodología de enseñanza
que utilizamos les permite alcanzar las capacidades y habilidades necesarias para el
desarrollo profesional?. Estas preguntas están presentes en un debate ya clásico, entre
lo “básico” y lo “aplicado” que se ha ido incrementando en los últimos años en
respuesta a la demanda de adoptar criterios comunes en la enseñanza superior europea.
Esta demanda ha obligado a la comunidad universitaria a plantearse un cambio de
perspectiva desde los conocimientos necesarios para aprender Psicología, contenidos
que han sido prioritariamente conceptuales y anclados en el corpus teórico de las
diferentes disciplinas, a las competencias necesarias para ejercer con éxito la
profesión psicológica
        <xref ref-type="bibr" rid="ref8">(Moreno, 2002)</xref>
        . Estrechamente ligado a este cambio de tendencia,
en los últimos años se ha ido incorporando a los planes de estudio, en un número cada
vez mayor de carreras universitarias, una asignatura obligatoria denominada
“Practicum”. Se trata de una materia que hace referencia a conjuntos integrados de prácticas
a realizar en entornos laborales vinculados a las universidades por convenios o
conciertos, y que ponen en contacto a los estudiantes con los problemas de la práctica
profesional.
      </p>
      <p>El diseño de una asignatura que articule la teoría y la práctica, y a través de la cual
el alumno adquiera un conocimiento integrado entre el conocimiento académico y el
conocimiento profesional, supone un gran reto para una universidad volcada en
exceso en el corpus teórico de las disciplinas y alejada de la realidad profesional a la que
se enfrentaran sus alumnos. A este desafío está dedicando la facultad de Psicología de
la Universidad Nacional Distancia (UNED) un gran esfuerzo. En la actualidad el
equipo encargado del diseño de esta asignatura que entrará en vigor en el curso
20052006, está inmerso en un proceso de reflexión y elaboración de materiales (objetos de
aprendizaje) con varios soportes y de diferente naturaleza que ayuden a adquirir a
nuestros alumnos los contenidos que integran esta asignatura.</p>
      <p>Por las características que presenta una universidad a distancia y por las
peculiaridades de esta materia es necesario proponer alternativas al diseño y materiales que
definen esta asignatura en las enseñanza presencial. En esta comunicación
presentamos las reflexiones y debates surgidos en torno al la propuesta de un Practicum a
Distancia en el que las herramientas tecnologías, los nuevos objetos didácticos (vídeo,
imágenes, fotos) y los nuevos formatos de comunicación interactiva, adquieren un
papel muy relevante.</p>
      <sec id="sec-1-1">
        <title>Conocimiento académico versus conocimiento profesional</title>
        <p>Es muy común entre nuestros estudiantes de los últimos años de carrera preguntarse
sobre qué van hacer cuando finalicen sus estudios universitarios acaben y, lo que más
les inquieta, si sabrán responder a las exigencias del mundo profesional. Los
profesores que oímos estos comentarios y que por nuestras trayectoria personal hemos tenido
que enfrentarnos a la realidad profesional o aplicada de la psicología, les entendemos
muy bien. Todos hemos compartido estas inquietudes y la creencia común de que no
sabemos nada o de que lo que hemos aprendido no nos servirá para enfrentarnos con
éxito a las exigencias del mundo laboral.</p>
        <p>
          Estos sentimientos y expectativas no solo reflejan la crisis postlicenciatura
constatada en diversos estudios
          <xref ref-type="bibr" rid="ref1 ref10">(Agulló y Ovejero, 2001)</xref>
          y provocada principalmente por la
ansiedad derivada de la incertidumbre profesional, sino que evidencian un debate
presente en los diferentes ámbitos de la enseñanza universitaria entre lo académico y
lo aplicado. Este debate ha dado lugar, en ocasiones, a planteamientos reduccionistas
que han enfrentado a los partidarios de una ciencia pura con los partidarios de una
ciencia aplicada
          <xref ref-type="bibr" rid="ref8">(Moreno, 2002)</xref>
          . Los primeros defienden la existencia de una sola
ciencia que en ocasiones puede se aplicada y la necesidad de que la universidad
enseñe a los alumnos contenidos y procedimientos que se deriven de los conocimientos
científicamente contrastados. Por su parte lo segundos, defienden una formación que
ayude a los alumnos a adquirir competencias, habilidades y procedimientos que no se
derivan necesariamente del cuerpo teórico de las disciplinas científicas
        </p>
        <p>Detrás de esta vieja controversia entre lo básico y lo aplicado nos encontramos con
la dicotomía entre el saber profesional y el saber académico. Es aceptado por todos
que las personas para adaptarse con éxito a su entorno cultural necesitan adquirir a lo
largo de su desarrollo diferentes tipos de conocimientos que se trasmiten de
generación en generación a través de los diferentes contextos educativos en los que las
personas nos desarrollamos. Estos conocimientos los podemos agrupar en tres. El
conocimiento cotidiano y no formal que nos ayuda a adaptarnos a las diferentes
situaciones de la vida diaria y que se trasmite fundamentalmente en el entorno familiar. Este
saber se trasmite culturalmente en el espacio y en el tiempo a través de las actividades
que la propia comunidad diseña para que sus miembros más jóvenes aprendan las
formas, usos y costumbres de su grupo social. Este conocimiento lo usamos a lo largo
de toda nuestra vida y es central en nuestra adaptación personal.</p>
        <p>Otro tipo de conocimiento es el académico o formal en el que se agrupan todos
aquellos saberes derivados de las diferentes disciplinas y campos de conocimiento de
una forma organizada y elaborada. Para trasmitir este saber, las comunidades han
creado instituciones para que sus miembros, de forma reglada y normativizada,
accedan, a lo largo de todo su ciclo vital, a los conocimientos que les permitirá trasformar
el mundo físico y social que les rodea.</p>
        <p>
          A estos dos tipos de conocimiento podemos añadir también el saber profesional.
Para algunos autores
          <xref ref-type="bibr" rid="ref2">(De la Fuente, 2003)</xref>
          este conocimiento posee características
claramente específicas y diferenciadas lo que le convierte también en una potente
herramienta cultural. Se trata de un conocimiento especializado y propio de las
sociedades desarrolladas y que se adquiere en entornos específicos , el entorno laboral,
diferente del entorno académico o cotidiano. Si aceptamos esta planteamiento
tripartito del saber cultural y asumiendo que una de las funciones de la universidad es la
certificación y acreditación para el ejercicio profesional, cabe preguntarse si se
contempla suficientemente desde las programas y los itinerarios curriculares este tipo de
conocimiento. Si preguntamos a nuestros alumnos la mayoría nos dirán que lo que
han aprendido a lo largo de su carrera han sido contenidos poco prácticos y por lo
tanto poco útiles para su futuro ejercicio profesional. Esta opinión, algo más
matizada, también la comparten muchos profesionales en ejercicio cuando se les pregunta
acerca de la adecuación de los contenidos académicos a las competencias que
necesitarán los futuros profesionales cuando se incorporen al mundo del trabajo.
        </p>
        <p>
          Sin caer de nuevo en el debate baldío entre lo básico y lo aplicado, hemos de
reconocer que aunque las expectativas de nuestro alumnado estén algo desajustadas, ya
que para muchos de ellos el estudio de las diferentes materias debería capacitarles
para aplicar cualquier procedimiento o técnica que los profesionales utilizan en su
práctica, tenemos que reconocer que, aunque tradicionalmente en la universidad se ha
intentado aunar contenidos más básicos y teóricos con contenidos más aplicados
representados por materias optativas o de itinerario curricular, el balance tanto en
número de créditos como en contenidos, ha sido siempre a favor de los contenidos
conceptuales frente a los procedimentales o aplicados. Por otra parte, las
investigaciones que se han realizado en torno a los procesos de enseñanza-aprendizaje se han
ocupado mayoritariamente de estos procesos en el contexto formal de
aprendizaje
          <xref ref-type="bibr" rid="ref1 ref1 ref10 ref10">(Coll, Palacios y Marchesi, 2001; Sterberg y Zhang, 2001)</xref>
          , mostrando muy poco
interés por conocer los procesos subyacentes al conocimiento profesional.
        </p>
        <p>
          Este desinterés hace que desconozcamos qué características definen este
conocimiento, o cómo se construye. También desconocemos si está más cercano al
conocimiento cotidiano o si se trata de una transformación del conocimiento académico o si,
por el contrario, estamos ante un saber nuevo e independiente
          <xref ref-type="bibr" rid="ref2">(De la Fuente, 2003)</xref>
          .
Sin embargo, en los últimos tiempos y coincidiendo con los trabajos entorno a la
creación de un espacio común europeo de la educación superior 1, se ha empezado a
reflejar una preocupación por ajustar la oferta de formación a las capacidades que
necesitan los futuros profesionales, lo que se refleja en las propuestas curriculares que
sitúan en un mismo rango los contenidos conceptuales y los referidos a destrezas y
habilidades. En esta línea De la Fuente, en un trabajo reciente ha hecho un esfuerzo
por conceptualizar las características del conocimiento profesional frente al
académico. En el siguiente cuadro se resumen algunas de ellas.
1 Consultar los trabajos del proyecto EUROPSYT para la educación y formación del psicólogo
en Europa.
        </p>
        <p>Conocimiento académico Conocimiento profesional
Saber qué: hechos, conceptos, principios y Saber qué ocurre, normativas, datos
direcproblemas. tos, problemas reales.</p>
        <p>Por qué: modelos explicativos Por qué ocurre: explicaciones concretas
Saber hacer: qué habría que hacer, cómo se Saber hacer: tomar decisiones, para qué,
debería de hacer: principios estrategias de reso- cómo, cuándo, quién
lución de problemas</p>
      </sec>
    </sec>
    <sec id="sec-2">
      <title>Ejecutar habilidades: evaluar e intervenir</title>
      <p>Conocimiento de orden teórico-aplicado: Conocimiento de orden aplicado-práctico:
deductivo inductivo
Objetos de aprendizaje: Objetos de aprendizaje:
Libros de texto, lecciones y fuentes documenta- Observación directa de la acción de otro
les profesional, explicaciones “in situ” sobre
para qué, cómo y por qué, documentos
generados de la propia práctica profesional.</p>
      <p>Formato de Pensamiento: centrado fundamen- Formato de pensamiento: toma de
decisiotalmente en lo conceptual. Identificación de nes para la resolución de problemas
práctiproblemas; evaluación, e intervención (estos cos: evaluación e intervención.
dos últimos en menor proporción).</p>
      <p>Adaptado de De la Fuente (2003)</p>
      <p>Si analizamos las características que definen el conocimiento profesional,
observamos que hacen referencia a competencias que se adquieren y están situadas en un
contexto, lo que hace imprescindible que el que aprende se acerque a la realidad
laboral donde este conocimiento se construye, se aplica y se desarrolla. Con este fin las
universidades han incorporado a sus planes de estudio una asignatura, el Practicum,
cuyo objetivo es que los alumnos aprendan algunas competencias profesionales a
través de la participación guiada por un experto, en un entorno profesional fuera de
las aulas.
¿Se puede enseñar a ser psicólogo?
La asignatura Practicum es una materia de carácter troncal y por tanto obligatoria del
Nuevo Plan de Estudios de Psicología de la UNED (B.O.E 38 del 14/2/95)
conducente a la obtención del título de Licenciado en Psicología. Dicha asignatura tiene una
carga lectiva de 10 créditos (equivalente a 100 horas) que se cursan en el 5º curso de
la licenciatura. El propósito de este Practicum es que el alumno realice una estancia
formativa en un medio laboral acorde con su formación como psicólogo que le
ayuden a adquirir algunas de las competencias necesarias para el ejercicio profesional. En
el cuadro siguiente recogemos los objetivos más significativos que pretendemos que
los alumnos consigan con el estudio de esta asignatura.





</p>
      <p>Familiarizar al alumno con los programas, actividades y servicios propios de su
ejercicio profesional
Facilitar la adquisición de destrezas profesionales y actitudes personales
necesarias para su puesta en práctica y la oportunidad de aplicarlos bajo la supervisión
de un profesional de la psicología.
de la experiencia práctica.</p>
      <p>Unificar teoría y práctica, enlazando los contenidos académicos y el aprendizaje
Asumir la responsabilidad de un continuo desarrollo profesional y de la
capacidad para resolver conflictos y problemas.</p>
      <p>Desarrollar habilidades de cooperación con otros profesionales.</p>
      <p>Tomar conciencia del componente ético y los principios deontológico del
ejercicio profesional.</p>
      <p>
        Los contenidos de aprendizaje recogidos en estos objetivos se pueden agrupar en
dos categorías
        <xref ref-type="bibr" rid="ref8">(Moreno, 2002)</xref>
        . La primera de ellas se refiere a la adquisición y
consolidación del conocimientos y habilidades. Cuando un alumno asiste a un centro de
prácticas tiene la oportunidad de contrastar y valorar la eficacia de determinadas
teorías o modelos de intervención. Al acercarse a problemas reales allí donde ocurren los
principios teóricos aprendidos adquieren un nuevo significado e incluso algunos a los
que apenas se había prestado atención ahora se tornan importantes. El contacto con la
realidad profesional no solo le servirá para aplicar teorías o contrastar modelos de
intervención también aprenderá conocimientos nuevos. Tendrá acceso a
conocimientos teóricos específicos de una realidad profesional concreta que no ha podido
estudiar a lo largo de la licenciatura y otros que han sido generados desde la propia
práctica y que aun no están incorporados al curriculum académico. Por otra parte, los
alumnos que acuden a un centro colaborador podrán adquirir conocimientos
procedimentales y técnicas propias de ese contexto, además de aprender a utilizar materiales
generados en el contexto profesional diferentes de aquellos a los que ha tenido acceso
durante la carrera.
      </p>
      <p>La otra categoría a la que hacíamos referencia, tiene que ver con aquellos
conocimientos que nos ayudan a conseguir una buena adaptación profesional. Nos referimos
al aprendizaje de rol, a todos aquellos aspectos que necesitamos conocer para
ejercer como psicólogo, formas de estar, de comunicación, de relación con los colegas y
con los usuarios del servicio, vocabulario, etc... En resumen, conocer como actúan los
psicólogos en los entornos laborales y lo que conforma su cultura profesional.</p>
      <p>Analizando los objetivos y los diferentes tipos de conocimiento que pretendemos
que nuestros alumnos adquieran a través de esta asignatura, observamos que la
mayoría de ellos hacen referencia a un tipo de competencias alejadas del conocimiento
académico y por lo tanto ausentes del curriculum. Ante esta realidad cabe preguntarse
si nuestros alumnos están preparados para asistir con aprovechamiento a un entorno
laborar y conseguir estas competencias, o lo que es más importante, preguntarnos
acerca de cuales son las características y el formato de aprendizaje que nuestros
alumnos llevan a cabo durante su estancia en el centro colaborador.</p>
      <p>
        Los alumnos en el Practicum. Convirtiéndose en aprendices de
Psicólogo
Para intentar explicar cómo nuestros alumnos se aproximan al conocimiento
profesional a través de un Practicum que les posibilita la primera toma de contacto con un
entorno laboral, creemos que la propuesta de Jane
        <xref ref-type="bibr" rid="ref6">Lave y Etienne Wenger (1991</xref>
        ),
resulta muy sugerente. Estos autores intentan explicar determinadas situaciones de
aprendizaje donde participan expertos y novatos, o lo que es lo mismo veteranos o
recién llegados. Nos referimos a situaciones donde al aprendiz aprende habilidades
que le van a permitir formar parte de un grupo social que se puede considerar una
“unidad de producción”, entendida no sólo en el sentido industrial o mercantilista del
término sino también como comunidad social con características propias y definida
por las tareas que realiza, las habilidades que requieren llevarlas a cabo, y el servicio
o función social que tienen.
      </p>
      <p>
        La propuesta que
        <xref ref-type="bibr" rid="ref6">Lave y Wenger (1991</xref>
        ) denominan legitima participación
periférica nos habla de cómo los novatos aprenden a pensar interactuando, de forma cada
vez más “sabia”, con personas que hacen algo bien, actuando conjuntamente con ellas
como participantes legítimos y periféricos. Estos autores nos proponen ejemplos de
comunidades de aprendizaje donde los novatos o recién llegados participan
legitimamente en las actividades de forma periférica y guiados por los miembros de la
comunidad más expertos. En esta línea creemos que esta teoría puede ayudar a explicar el
proceso de aprendizaje por le que pasan nuestros alumnos en el Practicum.
      </p>
      <p>Cuando un alumno llega a una comunidad profesional, pensemos en un alumno
que llega a un centro educativo, a una unidad de salud mental o a un departamento de
recursos humanos, en todas ellas, el recién llegado participa en sus actividades de una
forma periférica. Los aprendices de psicólogo acceden poco a poco a esa comunidad
y pasan de una participación alejada de la actividad principal, observando a los
expertos y realizando tareas muy simples (pensemos en el alumno observando en un
segundo plano como el profesional experto lleva a cabo una entrevista a una paciente),
a participar de forma plena en aquellas fases de la actividad más importantes. Los
alumnos que acuden al practicum en cualquiera de los entornos laborales propios del
psicólogo, reúnen unas características que les caracterizan como aprendices.
desean aprender lo que el experto sabe
participan en una situación creada expresamente para desarrollar ese
aprendizaje
son legitimados por el experto para participar en la situación y realizar
los aprendizajes con la estructura y ritmo marcado por la propia
naturaleza de las tareas y por la historia que han ido construyendo otros
aprendices y expertos.
la competencia mostrada por ellos guía la ayuda que les presta el
experto.
comienzan con una participación e iniciativa muy limitada para alcanzar
poco a poco una mayor autonomía y control sobre sus acciones y tareas.
la meta última es convertirse en expertos
una vez convertidos en expertos serán ellos los que enseñen a otros
novatos o aprendices, con lo que el proceso comenzará de nuevo.</p>
      <p>En este aprendizaje para llegar a ser un experto, el aprendiz pasa por tres fases: la
observación del experto, la participación guiada en actividades,comenzando por
aquellas menos significativas en el proceso hasta llegar a las más consustanciales al
mismo, y la realización autónoma de las actividades.</p>
      <p>O bservando
al experto</p>
      <p>A prender a ser un profesional</p>
      <p>A prendizaje</p>
      <p>G uiado</p>
      <p>Pa
autrótincoipmaación</p>
      <p>Adaptado de Méndez, L (2002)</p>
      <p>
        Durante este proceso en tres fases el alumno que accede al mundo laboral será
capaz de aprender en la medida en que otorgue significado a sus actividades,
significado que deberá compartir con la comunidad de práctica, en este caso la comunidad
profesional. Esto significa que el aprendizaje y el conocimiento profesional no se
puede entender sin tener en cuenta el significado negociado entre los participante en
ese contexto. Siguiendo la propuesta de
        <xref ref-type="bibr" rid="ref5">Lacasa, (1994)</xref>
        vamos a ver qué
características del modelo de aprendizaje de legitima participación periférica podemos aplicar
en la propuesta didáctica del Practicum.
      </p>
      <p>a).- Desde este modelo adquieren mucha importancia los recursos de aprendizaje
que se generan en la práctica. Los recursos se articulan en torno a dos ejes. Por un
lado, la relación intencional, con una meta y unos objetivos específicos, entre los
alumnos y el profesional que les tutoriza, y el traspaso de saber del que enseña al que
aprende. El otro eje lo constituye la propia realidad aprendida y que conforma el
currículum implícito de aprendizaje presente en la comunidad de practica donde se
realiza el praticum.</p>
      <p>b).- Otro de los elementos característicos de este modelo y que podemos trasladar
al aprendizaje que realizan los alumnos en el practicum tiene que ver con el contenido
aprendido. Este modelo trasciende a una visión simplista del aprendizaje que consiste
en que el novato adquiere lo “específico” de la práctica profesional a través de la
observación o la imitación, para defender un aprendizaje de la cultura de una
comunidad específica, en este caso una comunidad profesional. En esta sentido el
curriculum de aprendizaje estaría formado por todas las oportunidades que esa comunidad de
práctica específica brinda al alumno y donde los diferentes participantes tienen
intereses y formas de implicación distintas. Por otra parte, el currículum de enseñanza lo
forma los recursos instruccionales que el entorno y el psicólogo que tutoriza al
alumno pone a su disposición. La elección de unos u otros recursos tienen que ver con la
visión que el tutor tiene del proceso de aprendizaje del alumno y de la propia
concepción que tenga sobre los significados de estos recursos para la comunidad
profesional.</p>
      <p>c).- En estrecha relación con los recursos instruccionales están los materiales,
instrumentos o artefactos que mediatizan el contacto con la realidad profesional. Para
que los aprendices adquieran la cultura de un grupo y aprendan a realizar sus
prácticas, necesitan acceder a las herramientas que usan los miembros de esa comunidad.
Nuestros alumnos cuando se acercan a los entornos laborales necesitan conocer y
utilizar, al principio de una forma “periférica, los materiales que los psicólogos
emplean, al tiempo que aprenden el significado concreto que adquiere esta tecnología en
la organización de las actividades. En ocasiones este significado está alejado del que
vieron en la facultad, lo que en este modelo significa que lo que antes, en las aulas,
estaba opaco, ahora al acercarse a la práctica se hace visible.</p>
      <p>d).- Por último, otra de las características de este modelo y que ayuda a explicar el
proceso de aprendizaje del Practicum, se refiere al doble papel que adopta el discurso
y el lenguaje en este entorno laboral-educativo. Por una parte, a través del lenguaje el
tutor orienta la atención y fija los aspectos centrales de la práctica, además de
contribuir a que la tecnología utilizada en la práctica profesional sea visible y significativa
para el alumno. Por otra parte, el lenguaje oral y escrito ayuda a organizar el saber de
la comunidad generando documentos escritos fruto de la reflexión y memoria
colectiva, como por ejemplo las memorias y planes de trabajo que se elaboran en las
instituciones profesionales.</p>
      <sec id="sec-2-1">
        <title>El Practicum en una universidad a distancia.</title>
        <p>Cuando nos planteamos en la facultad de psicología de la UNED poner en marcha el
practicum tuvimos en cuenta tanto las características de esta asignatura, a lo que
hemos dedicado los anteriores apartados, como la naturaleza de la enseñanza a
distancia. Como consecuencia propusimos que esta asignatura se desarrollase a través de
dos modalidades: presencial y a distancia. La primera es aquella que los alumnos
llevan a cabo asistiendo de forma sistemática a un centro colaborador con el que la
UNED tiene convenio, y donde será tutorizado por un profesional de la psicología
que trabaje en dicho centro. El segundo, es aquel que los alumnos podrán cursar con
apoyo de un material elaborado por el equipo docente a tal efecto y sin necesidad de
asistir a un centro colaborador.</p>
        <p>
          Tenemos que destacar que aunque se trata de dos modalidades diferentes, los
objetivos son los mismos, es decir en ambas formas pretendemos que los alumnos y
adquieran y consoliden conocimientos y habilidades relacionados con la practica
profesional. Detrás de esta declaración de principios esta la creencia compartida con otros
autores
          <xref ref-type="bibr" rid="ref3">(Garridson,1993, Martín Rodriguez,1999)</xref>
          de que cuando hablamos de
enseñanza presencial o a distancia estamos hablando de educación con unas metas o
contenidos curriculares compartidos, con materiales y tecnologías que soportan el
proceso y con dos protagonistas del mismo, los alumnos y los docentes, en el caso del
practicum esta figura está representada por el profesor de la asignatura y el
colaborador profesional. Aunque aceptemos estas ideas no podemos obviar algunas
diferencias consustanciales a la enseñanza a distancia y que definen la estructura y el proceso
en las dos modalidades de practicum propuestas.
        </p>
        <p>
          Seguramente muchas personas que oyen hablar de la enseñanza a distancia piensan
inmediatamente en la ausencia de contacto profesor-alumno y en los materiales y
tecnologías que se utilizan como el aspecto consustancial a este tipo de enseñanza.
Esta idea ha estado muy extendida incluso entre los propios docentes de la enseñanza
a distancia los cuales defendían que el rasgo más distintivo era la total separación
entre el profesor-alumno y el aprendizaje autónomo del estudiante con el soporte de
unos materiales altamente estructurados, comunes para todos y creados por los
tecnólogos de la educación a distancia para guiar ese aprendizaje. Esta concepción
industrializada de la educación a distancia representado por teóricos como
          <xref ref-type="bibr" rid="ref9">Peters (1994)</xref>
          ha ido cambiando hablándose ahora de una cuasipermanente separación
profesoralumno
          <xref ref-type="bibr" rid="ref4">(Keegan,1996)</xref>
          .
        </p>
        <p>
          “La única diferencia real es que la mayor parte de la comunicación entre el profesor y
los estudiantes es mediada. Sin embrago, esto no representa disminución de la
calidad de la transación educativa o una reconceptualización del mismo proceso
educativo”. (Garrdison,1993,p.9. citado en
          <xref ref-type="bibr" rid="ref7">Martín Rodríguez, 1999</xref>
          )
        </p>
        <p>El autor de esta cita asume una concepción de la enseñanza a distancia donde el
rasgo más distintivo no es ya la ausencia de la relación cara a cara, sino el modo en
que utilizamos viejas y nuevas herramientas para facilitar la comunicación entre
profesores y alumnos y entre los alumnos entre sí. Esta ha sido la principal preocupación
que hemos compartido docentes y responsables técnicos al emprender la tarea de
diseñar el practicum a distancia.</p>
        <p>En la última década la UNED está haciendo un esfuerzo muy importante por
incorporar nuevas tecnologías y medios que ayuden en el proceso de
enseñanzaaprendizaje. En el practicum a distancia hemos combinado “viejas” y “nuevas”
tecnologías con un carácter complementario y mediador.</p>
      </sec>
    </sec>
    <sec id="sec-3">
      <title>Las “viejas “ tecnologías. El teléfono o el correo electrónico. Estas herramientas nos sirve para mantener una comunicación personal con los alumnos con el fin de resolver consultas y dudas puntuales.</title>
      <p>Los texto. El libro impreso sigue siendo una mediador imprescindible para guiar el
estudio y el aprendizaje de los alumnos con las características propias de una
enseñanza a distancia. Los textos en el practicum servirán para guiar al alumno en su
proceso de aprendizaje y aclararán determinados aspectos de la estructura del
proceso. Algunos autores Ong (1971) hace ya varias décadas que consideraban los textos y
la escritura como una tecnología, comparando su aparición con la impronta que ha
tenido la incursión del ordenador en nuestras vidas y contemplando la educación
esencialmente como una cuestión de alfabetización, antes en la escritura y ahora con
los nuevos medios.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-4">
      <title>Las “nuevas” tecnologías</title>
      <p>La plataforma virtual. La UNED ha puesto a disposición de la comunidad
universitaria un espacio virtual que cuenta con herramientas para enriquecer el proceso de
enseñanza-aprendizaje y con herramientas de comunicación que potencian por un
lado, la comunicación profesor-alumno, como las guías de estudio, los contenidos
complementarios o los foros temáticos, y por otro, del alumno con sus compañeros
como los foros de debate o los grupos de trabajo. Sirviéndonos de esta plataforma y
de los materiales que nos ofrece, el equipo docente en estrecha colaboración con los
técnicos estamos diseñando un entorno educativo que acerque al alumno a una
realidad profesional y donde pueda adquirir y consolidar conocimientos y destrezas
relacionadas con el saber profesional.</p>
      <p>Con este propósito diseñamos un entorno profesional de aprendizaje utilizando
todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición en la plataforma virtual. La
propuesta se compone de módulos de contenidos que se corresponden con elementos
o hitos fundamentales del trabajo del psicólogo en un entorno laboral concreto:
Conocimiento del entorno, contextualización de ese entorno en la comunidad donde
reside el alumno, conocimiento de las funciones y rol del psicólogo en ese entorno,
detección y valoración de hechos, toma de decisiones, e intervención y evaluación de
la misma. La presentación y el orden en que el alumno tiene que abordar cada uno de
los módulos se corresponde con una lógica interna que refleja el proceso que
desarrolla el psicólogo en ese entorno laboral. Cada módulo esta estrechamente conectado
conceptual y procedimentalmente con el módulo anterior y el siguiente, de forma que
cada uno de los módulos no tendrá significado en sí mismo y solo el conjunto de
todos ellos aportarán al alumno una visión completa e integral del trabajo del
psicólogo en ese contexto laboral.</p>
      <p>Para la elaboración de estos módulo de aprendizaje nos hemos valido de todos los
materiales que nos ofrece la plataforma: texto didácticos, audio, vídeo, imágenes,
documentos generados en el contexto profesional, “sitios” profesionales en la web,
bibliotecas digitales, videoconferencias con el equipo docente y con profesionales de
diferentes ámbitos, grabaciones de radio con acceso vía internet y programas de
televisión con acceso a través de teleuned. Así como preparación y gestión de foros
temáticos o grupos de trabajo y otras herramientas que ayudan al alumno en la
organización de su aprendizaje, como el calendario de actividades.</p>
      <p>Todos estos materiales pueden ser utilizados de forma versatil y en diferentes
momentos del proceso de aprendizaje. Algunos de ellos , como los vídeos, pueden
utilizarse con diferentes propósitos tanto para comunicar procesos más abstractos y
teóricos como procesos y sucesos reales. La virtualización nos ofrece la posibilidad de
acceder de forma sincrónica a varias fuentes de información, documentos generados
en la propia práctica y seleccionados por los docentes o información que podemos
encontrar en sitios web de asociaciones profesionales, todo ello acompañado de
presentaciones o mapas conceptuales que guían la comprensión de estos materiales y su
conexión con el proceso general de aprendizaje. Esta versatilidad también nos ofrece
la oportunidad de utilizar diferentes estrategias para evaluar las actividades que el
alumno realizará durante su estancia en este entorno profesional virtual. Podremos,
por ejemplo, solicitar al alumno una tarea que de forma autónoma podrá valorar
contratándola con una propuesta dada por el equipo docente o completar un cuadro de
toma de decisiones a partir de los resultados de un proceso de valoración y comprobar
si sus opciones son correctas simultaneamente al desarrollo de la actividad.</p>
      <p>Todo esto, unido a las herramientas de comunicación cuasipresencial que nos
ofrece la plataforma, como los foros de discusión alrededor de uno de los contenidos
abordados en el proceso, o las videoconferencias donde alumnos y profesores pueden
comunicarse en tiempo real y que puede brinda también la oportunidad de que tengan
un contacto directo con psicólogos invitados, hacen posible el reto planteado de
diseñar un practicum a distancia.</p>
      <p>Sin embargo y a modo de conclusión no queremos terminar esta artículo sin
señalar algunos de los aspectos que, en consonancia con lo expresado a lo largo estas
páginas, debemos prestar atención si queremos dar una respuesta de calidad.</p>
      <p>- La creencia de que lo más importante del proceso de enseñanza a distancia es el
mismo principio de cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje, o lo que es lo mismo
la naturaleza del proceso educativo es la misma en la presencia o en la distancia. En
ambos casos se trata de un diálogo educativo entre el profesor y el alumno.</p>
      <p>- Desde esta perspectiva lo que tendremos que decidir los docentes es qué medios
utilizamos para facilitar y mediar en este diálogo y cómo los utilizamos. Para ello se
hace imprescindible un trabajo colaborativo entre los equipos docentes y los expertos
en el diseño y uso de herramientas virtuales.</p>
      <p>- En esta línea el diseño y la elaboración de estos materiales requiere de una
articulación entre las orientaciones epistemológicas que definen las disciplinas y áreas
curriculares y los fundamentos psico-socio-pedagógicos que sustentan los procesos
de enseñanza-aprendizaje . Por lo tanto, debemos tener en cuenta tanto la naturaleza
de aquello que queremos enseñar como el proceso cognitivo que sigue el alumno en
su aprendizaje.</p>
      <p>- Las herramientas y soluciones tecnológicas deben mantener una relación de
subordinación con el discurso didáctico, lo que significa hacer materiales e instrumentos
amigables, funcionales y al servicio del proceso didáctico. Desde esta perspectiva
todas las herramientas, viejas y nuevas, deben utilizarse para facilitar la comunicación
profesor-alumno, bien por medio de textos (“conversación didáctica guiada”) o por
las comunicaciones a través de medios técnicos sincrónicos (videoconferencias o
foros de debate), evitando utilizar estas últimas con esquemas que no les son propios
y que pueden convertir un CD ROM en un libro electrónico o un videoconferencia en
una clase magistral grabada.</p>
      <p>- Finalmente es necesario que profesores, administración y alumnos cambiemos
nuestras creencias y actitudes sobre el uso y las posibilidades de estas herramientas
superando por un lado, una visión arancelaria para adaptarse a los nuevos tiempos, y
por otro una concepción usurpadora de la función docente, para llegar a considerarlas
un mediador muy potente en la relación triangular (profesor-contenido y alumno)
presente el acto educativo.</p>
    </sec>
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