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      <title-group>
        <article-title>Collaboration as a social learning context: construction and re-creation of shared knowledge in virtual spaces</article-title>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author">
          <string-name>Departamento de Didáctica. Universidad de Alcalá</string-name>
        </contrib>
        <contrib contrib-type="author">
          <string-name>Spain laura.rayon@uah.es</string-name>
        </contrib>
      </contrib-group>
      <abstract>
        <p>Recent developments in information and communication technologies (ICT) have boosted e-learning in education and training. It is evident that they are not only powerful tools for information transfer and communication but also a new social space for interaction and learning. As a result of a specific distance education experience within the university context, we offer a series of reflections on the importance of designing learning objects oriented towards collaboration among participants and aimed at creating conditions capable of facilitating the social dimension of learning. In this way, by means of negotiating shared signifiers, students can access and re-create available knowledge.</p>
      </abstract>
    </article-meta>
  </front>
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    <sec id="sec-1">
      <title>Laura Rayón Rumayor</title>
      <p>Departamento de Didáctica. Universidad de Alcalá</p>
      <p>
        laura.rayon@uah.es
Resumen. El desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC) ha supuesto un impulso para el e-learning en la educación y la
formación. Como su propia designación indica son medios potentes de información y
comunicación, pero también se convierten en un nuevo espacio social de
interacción y aprendizaje. Fruto de una experiencia de educación a distancia en el
contexto universitario, presentamos una serie de reflexiones en torno a la
importancia que adquiere el diseño de objetos de aprendizaje orientados a la
colaboración entre los participantes. Se trata de crear las condiciones adecuadas
para facilitar la dimensión social del aprendizaje, de modo que los estudiantes
accedan y re-creen el conocimiento disponible a través de la negociación de
significados compartidos.
1 La relevancia de la dimensión social del aprendizaje mediado
por entornos virtuales: la necesaria conciliación entre los
planteamientos tecnológicos y los planteamientos pedagógicos
En la actualidad los cambios socioculturales, derivados de la omnipresencia de las
tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en todos los ámbitos sociales,
nos sitúan ante un devenir complejo, donde las certezas de antaño han desaparecido
        <xref ref-type="bibr" rid="ref4">(Hargreaves, 1996; Echevarría, 2001)</xref>
        . No obstante, estas transformaciones que
pueden llevarnos a caer en un cierto fatalismo en relación con el papel de estos recursos
cumplan en los distintos ámbitos sociales, están llenas de posibilidades y nuevas
alternativas para el e-learning, que debemos analizar, evaluar y aprovechar.
      </p>
      <p>Desde esta perspectiva, uno de los rasgos definitorios de las sociedades
contemporáneas es la creación e intercambio de información constante a través de las TIC, que
convierten al conocimiento en un recurso flexible, fluido, cambiante, y distribuido
entre grupos e individuos situados a distancia. La lógica de las redes, arquitectura de
la nueva estructuración económica y social (Castell, 1998), se nutre de la
comunicación e intercambio de información en tiempo real y en diferido, facilitando la
interconexión permanente de grupos e individuos situados a distancia con intereses
comunes.</p>
      <p>
        No obstante, uno de los dilemas que se han generado en el campo del e-learning,
es cómo compatibilizar la dimensión tecnológica de los entornos virtuales de
enseñanza con la dimensión pedagógica
        <xref ref-type="bibr" rid="ref7">(Margalef, 2002)</xref>
        , de modo que esa
interconexión facilite el aprendizaje como procesos de acceso al conocimiento compartidos,
y no sólo como meros procesos de transmisión lineales e individualistas de
información.
      </p>
      <p>
        Los entornos virtuales como comunidades de aprendizaje vienen siendo objeto de
interesantes análisis
        <xref ref-type="bibr" rid="ref10">(redes de aprendizaje Scardamalia, M., Bereiter, C., 1993, 1994)</xref>
        ,
que advierten como a pesar de los logros conseguidos y la experiencia acumulada en
el e-learning, necesitamos debatir y experimentar qué tipo de diseño didáctico es
necesario para complementar los planteamientos tecnológicos con los enfoques
pedagógicos.
      </p>
      <p>Sabemos que existe el peligro de que los diseños formativos (diseños
instruccionales) se materialicen en propuestas unidireccionales entre docente-estudiante, donde
el conocimiento se presente como paquetes cerrados y aislados de información, y su
tratamiento se oriente a la consecución eficaz de resultados de aprendizaje. Como
hemos explicado en otro lugar (Rayón, 2002, 2003), ante este riesgo parece razonable
que orientemos nuestros esfuerzos a enriquecer el marco técnico de los entornos
virtuales, diseñando propuestas formativas que superen prácticas transmisivas y lineales
de enseñanza-aprendizaje.</p>
      <p>¿Cómo a través del diseño de objetos de aprendizaje (Learning Object) podemos
crear espacios de interacción social y de aprendizaje que respeten la naturaleza
construída, participada, y compartida del conocimiento? ¿Cómo garantizar procesos de
actividad mediados por un entorno virtual, de modo que los estudiantes puedan dotar
de significados a los objetos de aprendizaje? ¿Qué tratamiento dar a los contenidos
para que se conviertan en aprendizajes relevantes? ¿Cómo a través de la organización
de los contenidos y tareas podemos permitir a los estudiantes que vivencien procesos
de construcción de conocimiento compartidos?</p>
      <p>Obviar estas cuestiones, no es una cuestión baladí. Como Pilar Lacasa concluye en
la introducción a nuestras aportaciones, sería un olvido imperdonable desestimar que
“en la enseñanza y el aprendizaje debe quedar siempre un sitio para la creatividad, la
introducción de significado y la construcción no lineal del conocimiento”.</p>
      <p>Muchos son los factores, agentes y disciplinas implicadas en ello, este symposium
es una prueba evidente. No obstante, asumiendo y reconociendo la importancia de
una mirada pluridisciplinar, este trabajo parte de algunas principios pedagógicos que
nos pueden servir para enriquecer un marco comprensivo y de actuación para el
diseño de la intervención didáctica (Álvarez Méndez, 2002:64 y ss.) en entornos virtuales
de aprendizaje. Por tanto, sin olvidar, que el debate está abierto, y es fructífero por su
carácter pluridisciplinar, voy a exponer a continuación algunas directrices para el
diseño, organización y tratamiento de objetos de aprendizaje que favorezcan la
dimensión social de los procesos de aprendizaje virtuales.</p>
      <p>En las páginas que siguen presentamos las pautas que han orientado el diseño de
una asignatura impartida bajo la modalidad del e-learning el curso académico
2003/04. Como responsable del diseño y desarrollo de una de las asignaturas de libre
elección que se ofertan a través de en el proyecto interuniversitario Aula a Distancia y
Abierta (Proyecto ADA), nos planteamos las reflexiones e interrogantes expuestos
más arriba. Dicha asignatura, “La diversidad cultural en una escuela democrática”,
consta de 4 créditos.</p>
      <p>Nuestra intención fue crear y experimentar un diseño didáctico alternativo a los
modelos tradicionales, que basado en el constructo de los entornos virtuales como
comunidades de aprendizaje, permitiera a los estudiantes aprender mediante el
trabajo en grupo, llevando a cabo una construcción crítica y compartida del conocimiento.
Los planteamientos seguidos y el diseño obtenido los presentamos para su discusión y
debate.
2</p>
      <p>El diseño didáctico de objetos de aprendizaje colaborativos
2.1. Referentes de partida
Nos preocupaba, en síntesis, cómo diseñar una propuesta de trabajo que posibilitara a
los estudiantes vivenciar procesos de aprendizaje en un contexto de colaboración
entre ellos, de modo que el conocimiento se recreara y reconstruyera de modo
compartido.</p>
      <p>Éramos conscientes que el diseño del curso que lleváramos a cabo, como todo plan
de acción docente, tenía que expresar de un modo claro la concepción del
conocimiento del que partíamos, y su sentido en la enseñanza superior. De igual modo, la
concepción de lo que es aprender y enseñar tenía también que quedar expresada en el
diseño. Concepciones que de modo sintético exponemos a continuación.</p>
      <p>Como punto de referencia, el conocimiento que se construye en la Universidad es
problemático, y provisional, en tanto se encuentra condicionado por el contexto social
y el momento en que se genera y construye. En este sentido, queríamos que el diseño
didáctico de la asignatura respetara y fomentara la capacidad de los estudiantes para
indagar, cuestionar y valorar la utilidad del conocimiento, en nuestro caso, en relación
con el tratamiento educativo de las diferencias culturales en la escuela. No
pretendíamos, tanto, ofrecerles teorías, conceptos, ideas... desde un punto de vista
cuantitativo. Ni tampoco poner a su disposición un conocimiento “enlatado” para su consumo
y posterior reproducción, de modo que el modelo de aprendizaje se concretara en la
mera repetición y memorización de los contenidos conceptuales. Pretendíamos
desarrollar un diseño didáctico que cuidara y respetara la naturaleza problemática y
crítica del conocimiento. Queríamos diseñar un plan de trabajo que permitiera a los
estudiantes una reflexión autónoma y activa del conocimiento, una elaboración propia
y personal del mismo, así como el desarrollo de capacidades y procedimientos de tipo
intelectual y afectivo.</p>
      <p>El diseño debía de permitir un desarrollo de la enseñanza y el aprendizaje a
distancia que facilitara no sólo en la adquisición de contenidos conceptuales –que aunque
importantes para comprender las cuestiones básicas de la asignatura-, debían servir de
base para fortalecer procedimientos de trabajo intelectual, y ser un medio para
enriquecer y dinamizar otras dimensiones fundamentales del aprendizaje. Nos estamos
refiriendo a la responsabilidad en la asunción de tareas que como miembros de un
grupo de trabajo tendrían que asumir los estudiantes, y cuyas condiciones
contextuales, –trabajarían a distancia-, hacían aún más necesario el compromiso activo en el
proceso de aprendizaje como integrantes de una comunidad.</p>
      <p>Partíamos de otra certeza, que aprender es construir nuevos conocimientos,
participar en situaciones que definen un contexto social –en nuestro caso un espacio
virtual-, el cual tendría un papel fundamental en qué aprenden y cómo lo hacen los
estudiantes. Dos cuestiones destacaban de estos planteamientos, propios de los enfoques
socioculturales1. Una, que el aprender se hace de un modo situado, y, por tanto,
dependiendo del contexto de actividad concreto que fuéramos capaces de generar,
facilitaríamos o no la comprensión de los contenidos; entendida ésta como la apropiación
activa del saber y no como una mera recepción de contenidos o una aplicación de
procedimientos y destrezas intelectuales descontextualizadas, como ya hemos
señalado. Es decir, la naturaleza de las situaciones en las que los estudiantes participarían
serían decisivas para facilitar un aprendizaje coherente con la concepción del
conocimiento que asumíamos.</p>
      <p>Una segunda cuestión importante que tuvimos en cuenta en relación con estos
planteamientos, fue la importancia de los otros en la adquisición del conocimiento.
Estaríamos ante la dimensión intersubjetiva del aprendizaje, que reconoce la
importancia que el intercambio y contraste de puntos de vista tiene sobre lo que
aprendemos y los procedimientos y estrategias que utilizamos para ello. En este aspecto
reconocimos un concepto clave de los entornos virtuales entendidos como comunidades
de aprendizaje, el conocimiento socialmente compartido. Por ello, la cooperación
entre los miembros del grupo, y el respeto hacia puntos de vista, concepciones o ideas
distintas a las propias, serían procedimientos que caracterizarían los procesos de
trabajo.</p>
      <p>En coherencia con lo expuesto, sabíamos que nuestra tarea como docentes se tenía
que basar, en primer lugar, en crear condiciones de trabajo y de comunicación,
orientados a la comprensión de los contenidos, pero también a su problematización y
cuestionamiento mediante el diálogo y la colaboración de los estudiantes. Sabíamos que
nuestra tarea como enseñantes no podía basarse en la mera transmisión de
conocimientos. La enseñanza y el aprendizaje son actividades interdependientes, y si
aspirábamos a estimular la autonomía cognitiva y una reflexión activa en los estudiantes, la
tarea de enseñar no podía ponerles en situación de ser meros receptores de
contenidos.</p>
      <p>Ahora bien, ¿cómo podíamos transformar estos referentes de partida en un diseño
didáctico (instruccional) que ejemplificara y concretara unos procesos de
enseñanzaaprendizaje a distancia desde los planteamientos señalados? ¿qué factores o
elementos didácticos podrían definir un contexto o entorno de aprendizaje donde los
estudiantes trabajara contrastando puntos de vistas, negociando significados e
interpretaciones, fundamentando sus razonamientos, y participando de un modo responsable y
en colaboración en su aprendizaje? En definitiva, ¿qué hacer para que los procesos de
enseñanza-aprendizaje basados en un sistema de comunicación mediado por el
orde1 En relación con las contribuciones que los enfoques socioculturales aportan al diseño de
entornos virtuales de aprendizaje se puede consultar el trabajo de Gros (2002). Es interesante
también los diversos planteamientos que desde el constructivismo presenta en relación con el
papel de las tecnologías como soporte del aprendizaje.
nador se orientaran a la construcción y recreación del conocimiento de un modo
compartido?
2.2. Los materiales didácticos como códigos pedagógicos: como conformar los
procesos de enseñanza-aprendizaje mediados por el ordenador
Toda propuesta formativa o diseño instruccional cuando se crea lleva implícito en el
formato que adopte una estructura y organización curricular que tiene importantes
repercusiones y efectos en cómo se concreten las formas de enseñar, los procesos y
resultados del aprendizaje, y las interacciones entre los estudiantes y entre éstos y el
docente.</p>
      <p>Las opciones son plurales, pero en cualquier caso, se convierten en potentes vías o
caminos por los que transitar con alcances y efectos diversos en el acceso al
conocimiento y su tratamiento por parte de los estudiantes, en nuestra labor de orientadores
y guías del aprendizaje, en cómo se materialice la función o papel que los espacios de
comunicación tengan en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y en las formas y
contenido de la evaluación2. Es por ello, que esa pluralidad de opciones en el diseño
instruccional tiene que relacionarse con el tipo de metas que persigamos, los
contenidos que seleccionemos, las tareas que consideremos son valiosas para los estudiantes,
los materiales que entendamos pueden ayudarles en su aprendizaje, y las formas y
dimensiones que vamos a evaluar,</p>
      <p>En el caso de las plataformas virtuales de aprendizaje tenemos que tener en cuenta
que dichas plataformas son ya en sí mismas potentes vertebradores de dichos
procesos. Bajo la forma y estructura que adopte la plataforma virtual subyace una opción
en torno a cómo presentar y ordenar los contenidos, qué secuencia y tipo de tareas se
pueden proponer, qué recursos comunicativos van a mediar la relación entre los
participantes y qué función didáctica van a desempeñar; de igual modo se convierte en
una opción sobre qué criterios o dimensiones del aprendizaje podemos evaluar.</p>
      <p>Toda plataforma virtual de aprendizaje cumple una función significativa más allá
de ser un mero espacio donde depositar contenidos, tareas de aprendizaje y pruebas
de evaluación a disposición de los estudiantes. Podríamos convenir que toda
plataforma es un recurso mediador cuyo formato y posibilidades tecnológicas definen
implícitamente una relación entre los elementos curriculares y, por tanto, concretan
propuestas de acción didácticas.</p>
      <p>Desde el ámbito de la Tecnología Educativa estas evidencias son de interés por dos
razones. Una, porque hoy sabemos que el diseño instruccional mediado por
ordenador cuando viene definido únicamente en función de lo que el entorno técnico ofrece,
2 Para valorar más detenidamente la importancia de estas cuestiones en relación con la creación
de diseños instructivos de aprendizaje virtual en la enseñanza superior, se puede consultar la
obra de Gimeno (1988). Si bien el análisis que realiza este autor sobre las repercusiones de
los medios y materiales en la conformación de la práctica educativa está referido a la
educación presencial, sus reflexiones, advertencias y alternativas pueden ser fácilmente
extrapolables a la enseñanza a distancia. Destacan los planteamientos en torno a los efectos que los
materiales y tecnologías pueden tener en la profesionalidad del profesorado, así como en la
calidad cultural y pedagógica que éstos puedan llegar a alcanzar como meros consumidores
de diseños preestablecidos por agentes externos a su práctica docente (pga.:176-195).
es fácil que acabe en un diseño lineal, fuertemente estructurado en torno a los
contenidos, donde las tareas se circunscriben a la realización de ejercicios que llevan a los
estudiantes a la aplicación repetitiva de los contenidos, convirtiéndose el aprendizaje
en un proceso individualista y orientado a los resultados (Streibel, 1988). Y dos, que
todo entorno tecnológico implica esquemas de acción indirectos y abiertos, que
pueden y deben ser recreados por el profesorado.</p>
      <p>Fuimos conscientes, por tanto, que no podíamos circunscribir las decisiones en
torno a qué hacer y cómo trabajar en la plataforma virtual sólo desde sus
posibilidades y virtualidades técnicas. Las decisiones en torno a qué y cómo aprender los
estudiantes serían cuestiones que no quedarían supeditadas al marco técnico, -porque aún
siendo éste importante-, dichas decisiones tendrían que quedar supeditadas a
decisiones de índole pedagógica.</p>
      <p>Así pues, entendimos que en función de cuál fuera el tipo diseño de materiales
didácticos que creáramos, podíamos definir un entorno de aprendizaje coherente con
nuestros planteamientos pedagógicos.</p>
      <p>El diseño de los materiales se centró en torno a tres tipos de documentos, cuya
función y contenido describimos a continuación, aclarando el papel que el correo
electrónico, el chat y los foros de discusión tienen en los procesos de
enseñanzaaprendizaje:</p>
    </sec>
    <sec id="sec-2">
      <title>1. GUÍA DE ESTUDIO 2. CUADERNILLO DEL ALUMNO: “La finalidad de la asignatura, la formas de trabajo y la evaluación” 3. “APUNTES” y “ACTIVIDADES” para cada bloque temático</title>
      <p>Se trata de un documento que presenta la propuesta docente de un modo gráfico
y esquemático, con los siguientes objetivos:
I. que los estudiantes obtengan una primera visión global y comprensiva de la
misma, atendiendo a sus elementos curriculares;
II. facilite al mismo tiempo los primeros contactos entre el docente y los estudiantes,
y entre ellos mismos;
III. orientar dichos procesos de comunicación a la resolución de dudas, aclaraciones
previas sobre la propuesta y la conformación de los grupos de trabajo;
IV. mitigar cierto desconcierto e incertidumbre que se suele generar en los estudiantes
por el contexto evaluador en que se desarrolla la formación, y que en nuestro caso,
por ser una formación a distancia, esta situación puede verse incrementada al no
existir una relación personal cara a cara.</p>
      <p>Además del programa de la asignatura en la que se presenta la propuesta de una
manera lineal, creímos necesario que los estudiantes entendieran desde el primer
momento el programa como un plan de acción en el que van a ser protagonistas en la
actividad de aprender mediante el trabajo en grupo. La autonomía de quien aprende
no se basa sólo en la interacción del estudiante con el contenido, -a través de las
tareas que propongamos-, se basa también en la toma de conciencia de que toda
propuesta docente es un plan de acción público que tiene que ser contrastado y asumido
por todos los participantes. Estas cuestiones las consideramos importantes, en tanto la
socialización de los estudiantes en su papel de aprendices les lleva, en la mayoría de
los casos, a centrar su atención únicamente en los contenidos como objeto del
aprendizaje, entendiéndolos como un fin en sí mismos que deben trabajar de modo
individual y, por tanto, como la única dimensión importante de una propuesta
docente. Como ya señalamos cuando abordamos los referentes que informan nuestra
propuesta de diseño, buscábamos desarrollar en los estudiantes el dominio
conceptual de determinadas teorías y conceptos, pero también el desarrollo de determinados
procedimientos de tipo intelectual, así como determinadas capacidades afectivas y
sociales, en el que la colaboración entre iguales debía formar parte del proceso de
aprendizaje. Lo que requiere como punto de partida que los estudiantes busquen un
entendimiento de qué se quiere conseguir y cómo se pretende hacerlo de modo
compartido entre ellos, y entre ellos y el docente.</p>
      <p>Es el momento en el que los espacios de comunicación: correo electrónico, chat y
foros de discusión se llenan de contenido en relación con las cuestiones que acabamos
de señalar.</p>
      <p>2. CUADERNILLO DEL ALUMNO: “La finalidad de la asignatura, la
formas de trabajo y la evaluación”</p>
      <p>Tres cuestiones claves presentamos en este documento:
a) la traducción de los objetivos propuestos en términos de principios de
procedimiento
b) las grandes estrategias de aprendizaje que se deben de utilizar
c) y las dimensiones o criterios de evaluación y la forma en que se llevará a
cabo
a) En este documento de trabajo presentamos a los estudiantes una dimensión
clave para orientar su aprendizaje, la traducción de los objetivos propuestos en
términos de principios de procedimiento. Con ello perseguíamos dos cuestiones
fundamentales, I) que los estudiantes identificaran las metas de aprendizaje asumiéndolas
como normas de actuación que debían caracterizar sus procesos de trabajo; y II)
entendieran la necesaria coherencia entre los procesos de trabajo que iban a desarrollar
y las metas planteadas.</p>
      <p>La especificación de los objetivos de una propuesta docente puede plantearse en
términos de aquellas capacidades y habilidades que los estudiantes han de mostrar o
desarrollar como fruto de la enseñanza. No obstante, entendiendo que aprender es un
proceso activo en el que los estudiantes de modo compartido construyen y recrean el
conocimiento disponible, se hace imprescindible traducir las metas o finalidades
propuestas en formas de proceder o normas de actuación. No es más que hacer
explícito la necesaria traducción de las metas de aprendizaje en términos de los rasgos o
características que tiene que tener el proceso de aprendizaje. Esta cuestión es
importante, porque la socialización de los estudiantes como aprendices les lleva la mayoría
de las veces a entender el aprendizaje en términos de resultados, y no en términos de
un proceso o camino a seguir en el que tiene que estar paulatinamente presente
aquellos procedimientos, habilidades y capacidades que se consideran necesarios
desarrollen o dominen. Esta dimensión es importante porque los objetivos no son más que las
intenciones que guiarán y orientaran la enseñanza, de modo que su explicitación en
términos de normas de actuación permita el reconocimiento claro de aquello que se
considera importante en relación con el aprendizaje que se tiene que realizar.</p>
      <p>b) En coherencia con estas cuestiones, presentamos a los estudiantes cómo podían
enfrentarse a los contenidos propuestos, haciéndoles especial hincapié en las
estrategias más adecuadas en relación con dos grandes formas de trabajo, en torno a las
cuales entendíamos se debía organizar el aprendizaje.</p>
      <p>Por un lado, estrategias de acceso al conocimiento a través de la lectura, análisis y
reflexión de ideas, planteamientos y teorías de distintos autores, que en documentos
en red desarrollaban los temas del programa (ver Contenidos y Tareas). Se advierte, a
los estudiantes, llegados a este punto, que es un trabajo que tienen que acometer de
manera individual, por lo que la responsabilidad y compromiso al abordar éste es
fundamental para la puesta en común que tendrán que hacer en grupo a través de los
foros de debate.</p>
      <p>Por otro lado, estrategias comunicativas y de interacción para un aprendizaje
colaborativo en el que el debate, el cuestionamiento, el diálogo y la interpretación de la
información disponible, a la que han accedido individualmente, va a ser contrastada
en grupo (Ver Contenidos y Tareas).</p>
      <p>c) Qué y cómo se va a evaluar. La evaluación es una dimensión crítica de todo
proceso de enseñanza-aprendizaje. Para el docente porque le permite no sólo conocer
el progreso de los estudiantes, sino si se van cumpliendo los objetivos propuestos, y
las condiciones en las que se desarrollan los procesos de enseñanza-aprendizaje. En
este apartado hicimos hincapié en que la evaluación no es sólo la emisión de una
calificación. Esto es importante porque los estudiantes suelen confundir evaluación
con calificación, y es fundamental que comprendan que la evaluación forma parte del
proceso de aprendizaje. Si los estudiantes son agentes activos en la construcción de
conocimiento, es obvio que tienen que ser agentes activos en la regulación de su
aprendizaje, y, por tanto, evaluadores de sus procesos de trabajo. Condición necesaria
para conciliar la autonomía en el aprender y la colaboración con los compañeros.</p>
      <p>Para facilitar esta tarea señalamos aquellas dimensiones o rasgos que van a ser
evaluados, los criterios de evaluación, que en coherencia con nuestros planteamientos
tienen que mostrar al final de la asignatura, pero también tienen que ir evidenciándose
en los foros de discusión, y en los documentos de trabajo que tendrán que ir
elaborando al finalizar cada bloque temático. Consideramos que la evaluación así planteada
es un elemento clave para que los estudiantes puedan autorregular su propio proceso
de aprendizaje, así como la marcha del trabajo en grupo, tanto en los foros de
discusión como en los documentos que tienen que ir elaborando en función de las tareas
que les proponemos.</p>
      <p>Finalmente, les presentamos las pautas y orientaciones para la elaboración de un
Ensayo, en el que deben compilar las ideas, planteamientos y cuestiones debatidas y
consensuadas a lo largo de la asignatura en los foros de debate.</p>
      <p>Todas estas cuestiones llenan de contenido la tutoría a través de la comunicación
mediada por el correo electrónico.</p>
      <p>3. “APUNTES” Y “ACTIVIDADES”: la selección, organización y
presentación de los contenidos y tareas.</p>
      <p>La selección, presentación y organización de los contenidos es una dimensión
clave de cualquier propuesta didáctica. Optamos por seleccionar temas que
posibilitarán la reflexión, exposición y argumentación de diferentes puntos de vista y
concepciones educativas en relación con el tratamiento de la diversidad cultural en la
educación obligatoria. Tratamos de presentar los contenidos de modo que hiciera posible el
contraste de perspectivas y el debate abierto. Es importante recordar la concepción
del conocimiento del que partíamos. Es en este material de trabajo donde debemos
ejemplificar dicha concepción. En este material presentamos los temas organizados
por tres bloques temáticos, pretendíamos con ello que los estudiantes obtuvieran una
visión global de aquello que se va a tratar, al tiempo que una visión interrelacionada
de unos temas con otros. Para ejemplificar la concepción del conocimiento como algo
plural y problemático, sustantivizamos cada bloque temáticos con interrogantes, lo
que además nos permitíó presentar los contenidos conectados con situaciones de la
realidad educativa.</p>
      <p>El desarrollo de los temas los presentamos a través de lo que en el Campus Virtual
del proyecto ADA se denomina “Apuntes”. Estos se organizaron en tres carpetas en
coherencia con la organización tripartita de los temas. El contenido de estos
“apuntes” se concretó en explicarles de un modo sintético las cuestiones y perspectivas que
conformaban cada bloque temático, y sobre las que tenían que trabajar. Optamos por
poner a disposición de los estudiantes diversos recursos informativos (artículos
publicados en la red) para que indagaran y profundizaran en las cuestiones que
conformaban los temas. Consideramos que los “apuntes” no podían convertirse en paquetes
cerrados y únicos de información. Tratamos con ello de poner a los estudiantes en
situación de ser agentes activos en la búsqueda, selección, procesamiento y
asimilación de la información; frente a una situación en la que sólo tuvieran que consumir y
memorizar la información de una única fuente. Garantizamos de este modo que la
docencia no cayera en la mera transmisión de información. Al mismo tiempo, que
ejemplificábamos de una manera cómoda la pluralidad del conocimiento que
encerraban los temas a tratar. En este sentido, Internet se convirtió en una fuente rica y
diversa de artículos que presentaban perspectivas contrapuestas y plurales en torno a las
temáticas de la asignatura.</p>
      <p>La selección, organización y secuencia de las tareas es dimensión fundamental
en cualquier propuesta didáctica que asuma que aprender es un proceso de
construcción activo y compartido. En este sentido, tuvimos en cuenta que los contenidos se
convierten en conocimiento a través de la acción. De igual modo, las tareas son
también potentes matrices de socialización, por lo cual éramos conscientes que las tareas
debían plantear situaciones problemáticas a los estudiantes, susceptibles de ser
resueltas mediante el debate, el diálogo y la argumentación de ideas en grupo. Tratamos de
plantear tareas que crearan ambientes de actividad como una experiencia compartida.
Cada bloque temático se inicia con dos actividades en las que se les plantea a los
estudiantes una situación problemática para cuya resolución necesitan buscar
argumentos en los documentos en red que pusimos a su disposición (ejem. Busca las
razones que explicarían la frase “El jeque llega en jet privado, el moro llega en patera”.
Actividad que para su justificación y explicación requiere que los estudiantes
conozcan y comprendan que existen tres perspectivas distintas en el momento de entender y
tratar las diferencias culturales en el seno de una sociedad; perspectivas que se
relacionan a su vez con tres modos distintos de entender qué es la cultura y sus
virtualidades; cuestiones pertenecientes al bloque 1) Posteriormente se les plantea a los
estudiantes que discutan, debatan y confronten las ideas que explicarían desde el
conocimiento disponible en los apuntes la situación problemática. Finalmente, para
finalizar cada bloque temático diseñamos una actividad en la que los estudiantes deben de
sistematizar por escrito las ideas tratadas en los debates, llegando a conclusiones. Es
el momento de integrar las tareas propuestas y los interrogantes que sustantivizan
cada bloque temático en el análisis y debate de las ideas y teorías que conforman los
“apuntes”. La compilación de las tres actividades correspondientes a cada bloque
temático se convierte en los documentos con los que elaborar el ensayo final.</p>
      <p>Para finalizar, cabe destacar que la presentación de los temas a través de cuestiones
problemáticas o interrogantes, el tipo de tareas a las que tienen que enfrentarse, y la
elaboración de un ensayo compilatorio de lo tratado en los foros de discusión, llenan
de nuevo la tutoría como un espacio donde consultar dudas y reorientar el trabajo
realizado hasta el momento en orden a su mejora.
11. Scardamalia, M. y Bereiter, C. (1994): “ Computer support for knowledge-building
communities”, “The Journal of Learning Sciences” 3 (3), pp. 265-283.</p>
    </sec>
  </body>
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        <mixed-citation>
          1.
          <string-name>
            <given-names>Álvarez</given-names>
            <surname>Méndez</surname>
          </string-name>
          ,
          <string-name>
            <surname>J.M.</surname>
          </string-name>
          (
          <year>2001</year>
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