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      <title-group>
        <article-title>Content Sequencing and Learning Objects</article-title>
      </title-group>
      <contrib-group>
        <contrib contrib-type="author">
          <string-name>Miguel Zapata Ros</string-name>
          <email>mzapata@um.es</email>
          <xref ref-type="aff" rid="aff0">0</xref>
        </contrib>
        <aff id="aff0">
          <label>0</label>
          <institution>Dpto. Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de Murcia.</institution>
          <country country="ES">Spain</country>
        </aff>
      </contrib-group>
      <pub-date>
        <year>2001</year>
      </pub-date>
      <abstract>
        <p>This article presents in the first place a standpoint of content sequencing and selecting in curricular design, according to the constructivist view. In open and distance learning supported by networks, due to the urgent need to have data exchange format standards, it is very important to have tools and criteria curricularly based guiding this process instead of those coming from the technological tools used. This approach is very much needed in elearning in general, but also in corporate e-learning and in e-learning in higher education. In the second place, this article stresses the need, articulated by the business of e-learning, of learning objects instructional design, and considers it as a priority and a challenge. Thirdly, we review the theories and procedures of content sequencing, their basic assumptions, and the sequencing techniques, in particular Content Analysis Technique, Task Analysis Technique, and Elaboration Theory. Finally, as a conclusion, we will address several questions: The reusable learning object concept is it compatible with the interdependence requisites of learning contents? And if so, which are the requisites that the RLOs must meet?.</p>
      </abstract>
    </article-meta>
  </front>
  <body>
    <sec id="sec-1">
      <title>-</title>
      <p>Secuenciación de Contenidos y Objetos de Aprendizaje</p>
      <p>Miguel Zapata Ros</p>
      <p>Dpto. Psicología Evolutiva y de la Educación.</p>
      <p>Coordinador del Master de la Universidad de Murcia
Educación abierta y a distancia apoyada en redes digitales.
(Open and distance learning supported in digital networks)</p>
      <p>mzapata@um.es
Resumen. En este artículo planteamos una visión de la selección y secuenciación de
contenidos de enseñanza, en el contexto de la planificación curricular, desde la
perspectiva de las corrientes del pensamiento constructivista. Señalamos la importancia
de contar, en el campo de la formación apoyada en redes, con herramientas y criterios
autónomos que guíen este proceso desde unas bases propias, externas, en vez de las
derivadas de la configuración de las herramientas tecnológicas, y desde la necesidad de
contar con estándares de formato de intercambio de datos.</p>
      <p>Si, en general, este planteamiento es importante adquiere especial relevancia en el
contexto del e-learning de propósito general, tanto en el de formación como en el
e-learning empresarial o en el universitario. Y por supuesto en el contexto de la
formación reglada y de formación informal, o de la no reglada. También señalamos
las necesidades que plantea la industria del e-learning en la actualidad en relación
con el diseño instruccional de objetos de aprendizaje, necesidades que constituyen
una prioridad y un desafío.</p>
      <p>A continuación pasamos a desarrollar la fundamentación de las teorías que rigen los
procedimientos de selección de contenidos, los presupuestos básicos y la descripción
de las técnicas de secuenciación. En particular nos centraremos en tres de ellas: La
técnica de análisis de contenidos, la técnica de análisis de la tarea y la teoría de la
elaboración.</p>
      <p>Por último como conclusión intentaremos abordar, no en su resolución sino sólo en
su propuesta como enunciado, varias cuestiones: ¿el concepto de objeto de
aprendizaje reutilizable es compatible con los requisitos de interdependencia de
contenidos de aprendizaje? Y si es así ¿qué requisitos han de cumplir éstos?
1</p>
    </sec>
    <sec id="sec-2">
      <title>1.1 Los medios tecnológicos (redes y plataformas) como recursos formativos.</title>
    </sec>
    <sec id="sec-3">
      <title>Entornos tecnológicos como entornos singulares de aprendizaje. La perspectiva constructivista y el diseño curricular</title>
      <p>Un punto de vista ya clásico, vigente en buena parte de la cultura del aprendizaje en los
países de nuestro entorno, fundamentado en las teorías constructivistas del aprendizaje
(las que hacen especial énfasis en la idea del alumno como centro de los procesos
cognitivos y por ende de los procesos de enseñanza y de aprendizaje), es el que sitúa los
recursos tecnológicos (ordenadores, redes, plataformas y programas) en un esquema
complejo de contenidos, procesos y condiciones de aprendizaje, y de relaciones humanas.
Estos puntos de vista nos son especialmente familiares por la frecuencia con que los
hemos utilizados y tenido en cuenta a la hora del diseño de actividades educativas, de la
intervención formativa y de la acción de asesoramiento y difusión en cursos, jornadas,
seminarios y otras actividades de perfeccionamiento. Lo que señalaremos a continuación
es pues una síntesis que sólo pretende poner en situación lo que constituye el nudo de este
trabajo y por tanto carece de la precisión conceptual deseable, pero que por razones
compresibles no podemos desarrollar aquí.</p>
      <p>Desde la perspectiva del constructivismo (Gagné, 1971) en toda situación de aprendizaje
hay presentes tres elementos, o grupos de elementos, claramente diferenciados: Los
resultados del aprendizaje o contenidos (QUÉ se aprende), los procesos (CÓMO se
aprende) y las condiciones de aprendizaje (lo que ha de cumplir una actividad o una
situación para que el aprendizaje se produzca).</p>
      <p>
        En esta línea de pensamiento los contenidos serían el resultado del aprendizaje, es
decir el cambio que se produce en el material cognitivo del alumno entre el antes y el
después de la actividad de aprendizaje (cambio entendido como incorporación de nuevo
material, desecho del antiguo o cambio en el tipo de relaciones entre elementos de
conocimiento y/o la forma de procesarlo). Los procesos serían el CÓMO se aprende, es
decir la actividad cognitiva que se pone en marcha, o el aprendiz pone en marcha, para
efectuar el aprendizaje (estrategias y estilos cognitivos) y que varían según el tipo de
aprendizaje (según la naturaleza del contenido ---hechos, conceptos,... o del dominio
disciplinar---) y según la información previa (ideas previas, experiencias). Pero en
cualquier caso
        <xref ref-type="bibr" rid="ref39">(Pozo, 1990)</xref>
        estos procesos tienen una característica común: son procesos
propios, internos e inherentes al aprendiz, y en consecuencia sólo observables en sus
efectos. En consecuencia la intervención del profesor para propiciar el cambio en el
material cognitivo del que hemos hablado (del cambio conceptual), o dicho de otra forma
los procesos de enseñanza, sólo puede intervenir para crear condiciones favorables a ese
cambio. O para que el proceso de aprendizaje se desencadene y se desarrolle, dentro de
unas condiciones favorables.
      </p>
      <p>Cada aprendizaje requiere unas condiciones concretas y diferentes a otro. Condiciones a
determinar mediante procesos de planificación y de evaluación. Estas condiciones de
aprendizaje están determinadas por dos elementos: LOS RECURSOS EDUCATIVOS y
las estrategias de enseñanza, y por la interacción de ambos. Es en este marco de referencia
en el que entendemos el uso de los medios digitales, como recursos de formación (o de
educación) específicos que favorecen el aprendizaje de ciertos contenidos (en particular
de ciertos procedimientos, conceptos y destrezas) asociados a situaciones específicas de
aprendizaje y en relación con estrategias didácticas propias.</p>
      <p>
        Esta línea de pensamiento no es original ni nueva, corresponde a una adaptación particular
de lo desarrollado en los albores de la Informática Educativa por Seymour Papert1
        <xref ref-type="bibr" rid="ref36">(Papert,
S. 1982)</xref>
        y por Horacio Reggini
        <xref ref-type="bibr" rid="ref40">(Reggini, 1983)</xref>
        , en menor medida, seguidores a su vez de
Piaget y de la Escuela de Ginebra, y sus trabajos sobre la Psicología del Desarrollo.
Por otra parte Rodríguez-Roselló (1988) señala, refiriéndose a los ordenadores como
medios didácticos, la singularidad de los contenidos que se pueden alcanzar con ellos y
de las concepciones metodológicas subyacentes. Singularidad que fácilmente se puede
referir también a las redes o a Internet: Capacidad de interacción, favorecedores de
entornos de aprendizaje autónomo y de entornos abiertos. Y favorecedores de estrategias
de exploración y descubrimiento.
      </p>
      <p>
        A esta dimensión hay que añadir otra en la línea del desarrollo cultural señalado por
Vygotski (1984) sobre la creación de instrumentos que amplían las capacidades humanas
de conocer y aprender: "instrumentos que la especie humana ha elaborado en el transcurso
de las relaciones e intercambios sociales de sus miembros". Aplicable a los medios
tecnológicos por cuanto encierran de capacidad de codificación y de representación
simbólica y conceptual. En particular aplicable al ordenador como instrumento regulador
de relación e intercambio (mediación), como señala Cole
        <xref ref-type="bibr" rid="ref1 ref14 ref15">(1991, pág. 412, a través de
Crook 1994 y 1998 págs 49-58)</xref>
        .
      </p>
      <p>Más recientemente se han incorporado otras perspectivas bien con planteamientos
originales o bien como adaptación del pensamiento de los constructivistas o de Vygotski,
nos referimos a la Teoría de la Conversación y a la Teoría del Aprendizaje Situado:</p>
    </sec>
    <sec id="sec-4">
      <title>La Teoría de la Conversación (Pask, 1964) parte del punto de vista de Vygotsky (1978),</title>
      <p>de que el hecho de aprender es por naturaleza un fenómeno social, y aporta que la
adquisición de nuevo conocimiento es el resultado de la interacción de individuos que
participan en un diálogo y que aprender es un proceso dialéctico en el que un individuo
contrasta, confronta, su punto de vista personal con el de otro hasta llegar a un acuerdo.
En el transcurso de lo cual y como resultado se produce la incorporación del nuevo
material cognitivo.</p>
      <p>Desde este punto de vista Internet es un entorno que presupone una naturaleza social
específica, la de individuos, grupos, etc. comunicados a través de la red o con su
mediación, y también entraña un proceso a través del cual los aprendices crean una zona
virtual de proximal development (Vygotsky, 1978): La red aumenta lo que el alumno es
capaz de aprender con el concurso de los demás.</p>
      <p>
        Hay otra teoría a la que se acude para defender la fiabilidad de Internet como medio de
aprendizaje, es la Teoría del Conocimiento Situado
        <xref ref-type="bibr" rid="ref54">(Young, 1993)</xref>
        . De acuerdo con ella,
el conocimiento es una relación activa entre el individuo y un determinado entorno,
además el aprendizaje se produce cuando el aprendiz está envuelto activamente en
un contexto instruccional de naturaleza compleja y real.
      </p>
      <p>El entorno Internet responde a las premisas del conocimiento situado en sus dos
características principales: realismo y complejidad.
1 Ver http://www.papert.org/ y http://web.media.mit.edu/~papert/ y la web del Media Laboratory en
el MIT http://www.media.mit.edu/people/bio_papert.html.</p>
      <p>
        Por un lado, Internet posibilita intercambios auténticos entre usuarios provenientes de
contextos culturales diferentes pero con intereses similares
        <xref ref-type="bibr" rid="ref12 ref6">(Brown, Collins y Duguid,
1989)</xref>
        . Por otro lado, la naturaleza inestable del entorno Internet constituye una dificultad
para los no iniciados, que sin embargo, y gracias a su participación periférica y
continuada, se ven recompensados con la incorporación gradual a una “cultura”
específica. Así veremos que el alumno que práctica con Internet el acceso a fuentes
documentales de Matemáticas, o de Estadística, atribuye a estas una naturaleza de
verosimilitud y realidad —son recursos reales— difícilmente atribuibles a un texto o a un
ejercicio ad hoc.
      </p>
      <p>Objetivos, métodos, contenidos, condiciones de aprendizaje, evaluación y recursos
constituyen las dimensiones comúnmente aceptadas del currículo. Es decir, el conjunto de
intenciones acciones y decisiones que acompañan a cualquier proceso de intervención
educativa o formativa y, de forma previa, en la planificación curricular, durante las
distintas evaluaciones de proceso, y después en la evaluación sumativa o final. El
currículo puede ser más o menos implícito o explicito según se declaren o profundicen en
mayor o menor grado las intenciones acciones y decisiones que lo constituyen y tendrá
una distinta fundamentación según el eje del diseño y de su construcción se apoye en los
principios que rigen la organización, los contenidos, los objetivos de formación, la
situación de aprendizaje o los intereses de los alumnos etc. Pero en todo caso la idea
central que rige los principios del diseño curricular es la de “pensar el currículo”, es decir
reflexionar individual o grupalmente el proceso sus condicionantes, desarrollo y
conclusiones, como instrumento de trabajo y de comunicación.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-5">
      <title>1.2 Conceptos y términos.</title>
      <p>Aunque el termino e-learning hay que utilizarlo, como después veremos, con reservas y
cautelas para evitar confusiones conceptuales, lo cierto es que la práctica de los medios
especializados —foros, listas de discusión, literatura especializada, etc.—, primero en
Estados Unidos de Norteamérica y luego en el resto del mundo, ha acuñado este término
para referirse en sentido amplio al mundo de la formación y de la educación que en algún
momento o en la mayoría de los momentos utiliza las redes y los medios digitales como
soporte de su actividad. También se ha acuñado este término en sentido más reducido para
referirse a un mundo empresarial y a su correlativo en el mundo de la investigación
tecnológica que ha tenido como objetivo distribuir conocimientos soportados en
multimedia (multimedia educativo) o en la web con objeto de ser aprendidos por un sector
más o menos preciso de destinatarios. Se trata de lo que comúnmente se conoce como el
e-learning empresarial (Ruíperez, 2003) o del sector empresarial, del negocio en
definitiva, que pone en circulación materiales de aprendizaje más o menos asistidos por
un auténtico sistema de aprendizaje en redes. Este sector según lugares y circunstancias es
un sector a mitad de camino entre el mundo editorial y el mundo procedente de las
academias privadas y de la enseñanza por correspondencia, junto, en la Unión Europea,
con un dinámico y pujante sector empresarial surgido al amparo de la política europea de
programas de formación profesional y empresarial.</p>
      <p>Este hecho ha conllevado a que algunos conceptos y términos se encuentren fuertemente
concernidos e impregnados por matices procedentes de este mundo cuyos intereses son
netamente comerciales y de costes económicos y afectados por temas derivados de su
origen. Así al hablar de curso, se entiende de forma implícita algo muy parecido a un
curso autosuficiente por correspondencia. Igual sucede al hablar de empaquetamiento,
reusabilidad, etc. que incluso afecta al concepto en su totalidad, ya que al hablar de
elearning, muchos de nosotros nos referimos a un sector económico, a un bussines.
Nosotros para esto utilizaremos la expresión de e-learning empresarial. Mientras que
elearning tecnológico lo utilizaremos para referirnos a su correlato en el mundo del
desarrollo y de la producción informática, tanto en el sector de la industria como en el de
la investigación.</p>
      <p>A continuación realizaremos una breve digresión sobre algunos conceptos utilizados
indistintamente en el e-learning empresarial y tecnológico con un sentido distinto al que
de forma tradicional se utilizan en los ámbitos de las ciencias de la educación y del
aprendizaje y, en particular, en los desarrollos propios del diseño curricular.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-6">
      <title>Contenidos</title>
      <p>En el lenguaje que se utiliza en los ámbitos de teleformación empresarial y tecnológica se
suele reservar este concepto para todas las informaciones datos y métodos que se
almacenan, soportan y procesan en las plataformas y que no tienen relación estrictamente
con lo que se utiliza para gestionar el sistema, dándole de forma implícita un carácter
secundario o al menos equiparable al del hardware o al del software. De hecho para estas
informaciones se utiliza el término courseware donde va implícita esta intención. Bajo
nuestra perspectiva, esta conceptualización se encuentra en el origen del fracaso de
muchas iniciativas de formación apoyada en redes (sobre todo de las iniciativas de
producción industrial de cursos y multimedia educativo), pues relativiza el carácter central
de todo proceso de formación, la consecución de aprendizajes, a consideraciones de
supuesta calidad tecnológica, brillantez en la resolución de procedimientos informáticos,
programas y algoritmos, a consideraciones relacionadas en definitiva con el aspecto, con
la presentación, con la resolución en los ambientes gráficos digitales, etc.
Utilizaremos el término contenidos modificado por las expresiones de enseñanza o de
aprendizaje2 con el sentido de material cognitivo que se ve aumentado o modificado en
el aprendiz como resultado del proceso de aprendizaje. Los contenidos simplificando
mucho pueden ser de distinto tipo: conceptuales, procedimentales o actitudinales.
Los datos e informaciones, no exclusivamente tecnológicos, que se soportan en las
plataformas y en el web training, a los que de forma genérica se denominan materiales
2 Sustancialmente ambas expresiones ---contenidos de enseñanza y contenidos de
aprendizaje--quieren decir lo mismo, ya que lo que se quiere enseñar coincide con lo que se desea aprender,
aunque enseñar y aprender sean actividades sustancialmente distintas.
curriculares, por extensión de los términos utilizados en el diseño curricular no
exclusivamente electrónico, está constituidos por materiales de distinto tipo, y no es
objeto de este trabajo entrar en la discusión sino sólo situar al lector para entender lo que
viene a continuación, y se clasifican en: guías didácticas, unidades didácticas,
documentación (materiales donde se desarrollan los contenidos, son los clásicos apuntes,
ejercicios y prácticas, documentos de apoyo, textos, imágenes, datos,... de carácter no
específicamente formativo pero que se utilizan como apoyo o material de trabajo:
Documentos profesionales o técnicos, tablas, documentos vivos, recursos de Internet...),
multimedia y simulaciones de carácter formativo, guías de apoyo al alumno, instrumentos
de evaluación de proceso, instrumentos de evaluación de aprendizaje, y documentación
generada en la propia actividad de formación</p>
    </sec>
    <sec id="sec-7">
      <title>Cursos</title>
      <p>En el e-learning empresarial se interpreta el término curso de forma clara como el
material multimedia que se reúne en soporte digital o se deposita en una plataforma para
desarrollar un programa de formación. En el caso extremo lo constituye un CD-ROM que
se distribuye entre los usuarios, pero lo más frecuente es que se llame así a la unidad
formativa que se constituye en una plataforma (Learning Management System) para que
accedan de forma diferenciada los alumnos que siguen una propuesta formativa, a la que
también se denomina curso.</p>
      <p>De forma convencional ya sabemos que un curso es una unidad curricular que otorga
acreditación o calificación propia, que eventualmente consta de módulos de aprendizaje
más pequeños: áreas, materias o bloques de contenidos, y que como cualquier otra unidad
curricular en su configuración consta de las distintas dimensiones curriculares: objetivos,
contenidos, metodología, evaluación, recursos,...
e-Learning
Ya hemos dicho que la expresión e-learning se utiliza para denominar una actividad: la
producción el soporte y la distribución de material multimedia de aprendizaje. Pero sin
llegar a este extremo lo más frecuente es utilizarla como sustitutivo de formación apoyada
en redes, sin distinguir lo que es aprendizaje de lo que es enseñanza (la actividad docente,
organización de recursos educativos, etc.). En este sentido nosotros intentaremos
proyectar los términos usuales en los entornos digitales, de esta forma distinguiremos
elearning, es decir lo que es propiamente aprendizaje (consecución de nuevos equilibrios
cognitivos) en redes, de lo que es enseñanza en redes: e-teaching. No obstante, como el
aprendizaje en sistemas va indisolublemente asociado a la enseñanza utilizaremos
expresiones como teleformación o sistemas de aprendizaje en redes para nombrar
programas completos de intervención formativa o educativa que tengan como fin unos
objetivos de esta naturaleza. Lo más frecuente es denominar en inglés estos programas
utilizando el término training precedido de un modificante. Y así se habla de teacher
training para nombrar a la formación docente o manager training para la formación en
materia de organización.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-8">
      <title>1.3 Objetos de aprendizaje</title>
      <p>Sin duda el mayor problema que aborda la industria del e-learning en la actualidad, aún
sin resolver en aspectos muy fundamentales, es la ausencia de unas metodologías técnicas,
documentales y psicopedagógicas comunes y aceptadas que garanticen los objetivos de
accesibilidad, interoperabilidad, durabilidad y reutilización de los materiales curriculares
basados en las redes.</p>
      <p>En las actuales propuestas de formación en línea, lo que sucede generalmente es que los
materiales preparados para un sistema no pueden ser transferidos a otro conservando sus
características y propiedades.</p>
      <p>La forma que se ha adoptado para resolver este problema es la de los estándares de
elearning: protocolos que contienen las especificaciones que permitirán dotar de
flexibilidad a las propuestas de teleformación para su transferencia, tanto en el formato de
los materiales y su estructura, así como en la conformación de las infraestructuras
(herramientas informáticas y telemáticas).</p>
      <p>Los estándares han iniciado el camino hacia una forma cómoda y viable de empaquetar
los recursos y contenidos, tanto para los estudiantes que cambian de sistema, como para
los docentes que utilizan en distintos contextos estos materiales, como para los
desarrolladores que tienen que construir nuevas herramientas y mejorar las vigentes.
Este proceso de convergencia de tecnologías es muy útil tanto a usuarios como para la
industria del e-learning: A los productos que eventualmente se adhieran a estos estándares
se les asegura que no quedarán obsoletos a corto o a medio plazo. De esta forma se
protegen las inversiones realizadas.</p>
      <p>La economía también se produce en el terreno del conocimiento. Así se prevé en los
medios del e-learning empresarial. Los estándares comunes para los metadata de los
materiales, el empaquetamiento y secuencia de los recursos, la interoperabilidad de
herramientas, como las pruebas de conocimiento, los datos de rendimiento y los datos
académicos de los alumnos, las interacciones con programas de aprendizaje en tiempo de
ejecución, etc., ahorran inversión en aprendizajes adicionales y esfuerzos de diseño
docente. Según estos medios son “requisitos indispensables para el éxito de la economía
del conocimiento y para el futuro del e-learning”. Sin embargo, como después
señalaremos, este propósito se hace difícilmente compatible con los principios de la
secuenciación de contenidos y con las leyes que rigen el entramado cognitivo que existe
en los aprendices y permite la incorporación de conocimientos.</p>
      <p>Varias han sido las iniciativasi encaminadas a la estandarización de materiales de
teleformación: AICC, Aviation Industry CBT Comitee; IEEE Learning Technologies
Standards Comittee (LTSC); IMS Global Learning Consortium, Inc.; y ADL-SCORM.
En noviembre de 1997 el gobierno de Estados Unidos puso en marcha una iniciativa
encaminada a proveer herramientas, servicios y sistemas que permitiese llevar la
formación y capacitación a todos los destinatarios, independientemente del lugar o la hora
en que se encontrasen, pero sobre todo de la plataforma tecnológica que la instancia
proveedora utilizase; de ahí surgió la iniciativa ADL (Advanced Distributed Learning).
La iniciativa ADL es un programa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y
de la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca para desarrollar principios y
guías de trabajo para el desarrollo y la puesta en marcha eficiente, efectiva y en gran
escala, de formación educativa basada en servicios y herramientas de la Web.
Esta iniciativa intenta recoger y recopilar “lo mejor” de las anteriores propuestas,
refundiéndolas y mejorándolas en su propio estándar.</p>
      <p>Así tres años después de ADL surge SCORM (Sharable Content Object Reference Model,
Modelo de Referencia para Objetos de Contenidos Intercambiables), como resultado de
esta organización; en este modelo se especificaron una serie de requisitos y pautas que
definen cómo hacer para que el material que se utiliza en un sistema de aprendizaje
basado en Internet sea transportado, integrado y reutilizado en distintas plataformas.
Surge pues una filosofía de compartir recursos de formación que de alguna forma está
encaminada en uno u otro sentido a conformar y a afectar fuertemente el mundo de la
formación a través de redes en la actualidad. De facto es la iniciativa que, por la vía de los
hechos y de las declaraciones (aceptación por los fabricantes y declaraciones en los foros),
se ha generalizado.</p>
      <p>Algunos de los conceptos más importantes que se utilizan en esta filosofía son:
Empaquetamiento. Conjunto de especificaciones dirigidas a programadores y
proveedores de materiales didácticos, LMS, sistemas de aprendizaje en redes y servicios
formativos. Los objetos didácticos que se empaquetan contienen la descripción de la
estructura y la localización de los materiales en línea, así como algunas características
tecnológicas acerca de los datos contenidos.</p>
      <p>Repositorios. Colecciones de recursos, documentos o informaciones de cualquier tipo
accesibles a través de Internet o de una red digital. En el caso del e-learning pueden
incluir los recursos de aprendizaje, los metadatos que describan dichos recursos o ambos.
Metadatos. Se trata de datos textuales estructurados. Conjunto estructurado de etiquetas
descriptivas de objetos de información usadas para catalogar materiales educativos. Con
ellos se trata de facilitar su localización y uso en la red o en un repositorio. Para ello
incorporan los requisitos de los materiales y la descripción de la forma en que pueden ser
implementados.</p>
      <p>Diseño de aprendizaje. En el contexto de ADL-SCORN se debe entender como el
desarrollo de un espacio de trabajo que permite conjugar la diversidad e innovación
pedagógica con la posibilidad del intercambio de materiales interoperables y reutilizables.
Su objetivo central es establecer criterios y métodos para el diseño instruccional de los
materiales formativos utilizados.</p>
      <p>El modelo SCORM está constituido, pues, por el conjunto de especificaciones que
permiten desarrollar, empaquetar y distribuir materiales formativos en el lugar y momento
precisos conservando sus funcionalidades y características.</p>
      <p>Los materiales bajo estándar SCORM se elaboran asegurando del cumplimiento de cuatro
principios:
1. Reusabilidad. Que los materiales curriculares y en particular los objetos de
aprendizaje puedan ser reutilizados con diferentes herramientas, en distintas
plataformas y en distintos contextos tecnológicos y curriculares. Y en qué grado se
puede hacer.
2. Accesibilidad. Que las herramientas y productos que sigan estos estándares permitan
un seguimiento del comportamiento y del historial de aprendizaje y académico de los
alumnos
3. Interoperabilidad. Que se pueda intercambiar información a través de todas las
plataformas (LMS.) que adopten los estándares
4. Durabilidad: Que los productos tecnológicos desarrollados con el estándar eviten la
obsolescencia de los materiales.</p>
      <p>Las pautas de SCORM, distribuidas por ADL, definen cómo deben publicarse los
materiales y cómo deben usarse los metadatos. También incluyen las especificaciones
para representar por medio de XML la estructura de los módulos de formación y cómo
debe usarse el API (Application Programming Interface)3.</p>
      <p>En general los criterios de SCORM se agrupan en tres categorías:
1. Los que se refieren a empaquetamiento de materiales. Tratan sobre la manera en que
se guardan los contenidos de un módulo de formación (curso en la jerga de e-learning
industrial), el modo en que están vinculados entre sí y la forma en la que se entregará
la información al usuario. Con referencia a un curso, estos datos se concentran en un
archivo llamado imanifest.xml
2. Los que se refieren a la ejecución de las comunicaciones. Detallan el ambiente para
ejecutar la información y se agrupan en dos partes: los comandos de ejecución y los
metadatos del estudiante.
3. Los metadatos del curso. Son de dos tipos: los que incluyen la información del curso
propiamente y los que se refieren al material del estudiante.</p>
      <p>La versión actualizada de SCORM es la 1.3, que puede obtenerse en la dirección
http://www.adlnet.org/.</p>
      <p>Un ejemplo de buena práctica de SCORM puede encontrarse igualmente en
www.scorm.tamucc.edu/.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-9">
      <title>1.4 Objetos de aprendizaje reutilizables</title>
      <p>La filosofía de compartir recursos va más allá de los cursos en línea. Así los objetos de
aprendizaje reutilizables son recursos digitales que pueden integrarse en distintos
contextos curriculares apoyando programas formativos con distintos objetivos,
destinatarios, etc. y que pueden reutilizarse indistintamente sin adaptación.
De esta forma L'Allier (1997) los define como "la mínima estructura independiente que
contiene un objetivo, una actividad de aprendizaje y un mecanismo de evaluación" y
Wiley (2002) los describe como "cualquier recurso digital que se puede utilizar como
apoyo para el aprendizaje".
3</p>
      <p>API: Aplication Program Interface. Literalmente interfaz para programas de aplicación. Conjunto
de convenios de programación que establecen cómo se invoca un servicio desde un programa.
Como vemos el concepto resultante de unir ambas definiciones es amplísimo y se puede
aplicar prácticamente a cualquier objeto didáctico en soporte digital con enormes
diferencias de importancia en la intervención formativa y de niveles de uso, desde una
presentación en una clase presencial, o una fotografía digital para explicar, por ejemplo,
en una clase de arte una ventana gótica, hasta una asignatura completa virtualizada.
Un concepto diferente es el de reusabilidad. Como veremos un objeto no es
absolutamente reutilizable en distintos contextos tecnológicos o curriculares. En nuestro
caso nos centraremos en esto último y en los problemas que suscita en el campo del
diseño instruccional. En este sentido, la cuestión básica que se plantea es en qué grado un
objeto es reutizable.</p>
      <p>
        Por lo tanto, se puede argumentar que la reusabilidad
        <xref ref-type="bibr" rid="ref45 ref50">(Sicilia, Miguel-Angel y García,
Elena, 2003)</xref>
        es la característica esencial más importante de los objetos de aprendizaje. Sin
embargo, puesto que la reusabilidad se refiere a situaciones anticipadas y usos futuros, es
difícil de medir. Esto exige que la especificación de los contextos posibles de uso
determine el grado de reusabilidad del objeto de aprendizaje y que la reusabilidad total se
pueda definir como el grado resultante de suficiencia para cada uno de los contextos
posibles especificados.
      </p>
      <p>La reusabilidad no es única sino que depende del contexto. Por lo tanto, no es simple ni
unidimensional. La reusabilidad de un objeto de aprendizaje también debe ir referida a las
distintas caracteristicas que lo definen y así hablaremos por ejemplo de secuenciabilidad.
Se acepta comúnmente que el diseño de los objetos de aprendizaje implica básicamente
tres disciplinas: diseño instruccional, informática y bibliotecnología.</p>
      <p>El diseño instruccional, tal como se entiende a través de ADL-SCORM, permite definir
los objetivos educativos que rigen la creación de los objetos de aprendizaje. La
informática, la telemática,... las tecnologías digitales en definitiva, como es obvio,
constituyen la base operativa desde la que se construyen este tipo de recursos; apoyándose
para ello en la filosofía de la programación orientada a objetos, poniendo especial énfasis
en aspectos como compartir, heredar e integrar recursos para atender diferentes objetivos.
Finalmente, la bibliotecnología y las ciencias de la documentación proveen métodos y
teorías de catalogación para el acceso, la clasificación, el almacenamiento y la búsqueda
de recursos.</p>
      <p>No obstante como señalamos al principio el objetivo central de los objetos de aprendizaje
consiste en alcanzar la posibilidad de que los alumnos y los docentes puedan adaptar los
recursos formativos en concordancia con sus objetivos de formación y de aprendizaje,
intereses, necesidades y estilos de aprendizaje y de enseñanza.</p>
      <p>
        Tal como lo entienden los teóricos de los objetos de aprendizaje reutilizables, el reto al
que se enfrentan las empresas y centros de formación e investigación que se dedican al
elearning empresarial, y posiblemente otros centros que lo utilicen, con relación a los
propios objetos de aprendizaje, a los repositorios que los almacenarán y a las herramientas
que los procesan, es no solamente brindar la posibilidad de encontrar contenidos de
aprendizaje (entiéndase programas formativos), sino contextos significativos y relevantes,
para los estudiantes, donde ubicar los contenidos elaborados
        <xref ref-type="bibr" rid="ref26">(Longmire, 2002)</xref>
        .
      </p>
    </sec>
    <sec id="sec-10">
      <title>2.1 Contenidos y secuenciación.</title>
      <p>
        La organización y la secuenciación de los contenidos de enseñanza constituyen el punto
neurálgico del itinerario que nos conducirá a diseñar los procesos de aprendizaje.
En otro momento
        <xref ref-type="bibr" rid="ref18">(Esteban, M. y Zapata, M., 1992)</xref>
        nos hemos referido a la concreción y
contextualización de las intenciones formativas, con un triple propósito que la orientación de
las acciones e intervenciones formativas que realizamos:
- responda las necesidades específicas de los alumnos en un determinado contexto,
- sea coherente con las opciones que confieren carácter propio a la institución que las
organiza o al programa formativo, o al centro,
- en su caso incluya los elementos preceptivos del currículo establecido por la
      </p>
      <p>Administración para el programa formativo.</p>
      <p>
        Ya vimos
        <xref ref-type="bibr" rid="ref18">(Esteban, M. y Zapata, M., 1992)</xref>
        que esto tiene su proyección en la selección y
organización de los contenidos, es decir que la concreción de los objetivos educativos
orientará los procesos de enseñanza-aprendizaje y repercutirá también en los otros aspectos
de la planificación del currículo (del Proyecto Curricular), sobre todo en la selección y en el
enfoque de los contenidos de enseñanza y en la evaluación del proceso de aprendizaje. Esto
parece obvio, es implícito a cualquier proceso de planificación curricular y tiene su
correlación en las correspondientes intervenciones formativas.
      </p>
      <p>Por eso, es preciso señalar que los diversos componentes del Currículo (fundamentos,
objetivos, contenidos, evaluación y recursos), que habitualmente se tratan por separado, están
interrelacionados. De manera que en la práctica tanto de la planificación como en la propia
intervención formativa y en la evaluación tendremos que ir revisando de forma recurrente lo
que vamos haciendo, los resultados obtenidos, compararlos con los objetivos previstos y
efectuar las mejoras convenientes. Tanto es así, que a medida que avancemos en el estudio de
cada uno de ellos tendremos que echar la vista atrás para enriquecer y perfilar las
formulaciones hechas previamente. Y esto afecta también a la selección y a la secuenciación
de contenidos. Como veremos la mayor parte de las veces estos procesos están incluidos en
las técnicas que describimos a continuación.</p>
      <p>Por último cabe decir que las consideraciones incluidas en este trabajo tienen una relación
muy estrecha, o son las mismas, que las que se pueden utilizar para la selección, organización
y distribución de los contenidos de enseñanza por ciclos más amplios que los que
corresponden a un módulo formativo, o a cualquiera de las unidades curriculares con las que
se trabaje en un programa de los que habitualmente impartimos. Lo que sucede es que, por
razones fáciles de comprender, esta tarea corresponde a otras instancias y a otros niveles de
decisión.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-11">
      <title>2.2 Presupuestos básicos de la secuenciación de contenidos.</title>
      <p>Plantear la cuestión de la organización y secuenciación de los contenidos de enseñanza
implica tener presentes unos cuantos presupuestos básicos que determinarán muchas de
nuestras opciones. Recordémoslo rápidamente.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-12">
      <title>Primero. Los objetivos generales establecidos para cada nivel de planificación,</title>
      <p>acordados previamente, tendrán que incidir en la acción formativa para cada nivel inferior de
planificación a través de los objetivos generales establecidos para ese nivel y para los
contenidos de ese nivel.</p>
      <p>De esta forma, por ejemplo, los objetivos generales establecidos para un programa formativo
(master, especialización,...) acordados previamente tendrán que incidir en la acción educativa
a través de los objetivos generales de los distintos cursos y en los contenidos establecidos
para el curso, de igual forma estos objetivos, los objetivos generales del curso, incidirán en
los objetivos generales de las distintas materias o áreas del currículo y de los contenidos de
enseñanza (conceptuales, procedimentales y actitudinales).</p>
      <p>La progresión en los contenidos por áreas, cursos, programas o niveles formativos no se
realiza exclusivamente, como frecuentemente se suele aceptar, de forma lineal como si
dependiera de una sola variable: la cantidad de contenidos, a repartir ésta en distintas
unidades de tiempo, o de su naturaleza, sino obedeciendo a multiplicidad de criterios. Así la
progresión puede obedecer sólo a criterios de secuenciación propia de los contenidos
(progresión lineal, en primero los números naturales, en segundo los enteros, en tercero los
racionales y en cuarto los reales), o de la naturaleza de estos (por áreas de conocimiento: en
primero el álgebra, en segundo la geometría, etc.), o pueden seguir otros modelos o sistemas
de avance (progresión en espiral, recurrente, basado en resolución de problemas, etc.) o
cualquier otro eje globalizador. O incluso puede seguir criterios derivados de los propios
contenidos, teniendo en cuenta criterios de planificación curricular. Es decir atendiendo a los
objetivos generales que se desglosan en objetivos parciales y que implican que el alumno
incorpora los contenidos correspondientes.</p>
      <p>Por tanto, el diseño de los procesos de aprendizaje en cada una de las unidades, áreas,
módulos o niveles, tendrá que incluir tanto los contenidos de enseñanza como los objetivos
educativos que se pretenden alcanzar en esa unidad, área, módulo o nivel.</p>
      <p>Además, a riesgo de ser reiterativos, no nos debe importar recordar con frecuencia que la
secuenciación de los contenidos de enseñanza tiene que referirse a los tres tipos de
contenidos:
•
•
•
hechos, conceptos y principios;
procedimientos y algoritmos, y
actitudes, valores y normas.</p>
      <p>Segundo. En el alumno, y en un caso óptimo, se van a desarrollar las capacidades y se van a
incorporar los contenidos de aprendizaje establecidos para el nivel módulo o materia
correspondiente, pero también se van a desarrollar otras capacidades o conocimientos no
previstos, o en la correspondiente etapa de desarrollo personal se deben desarrollar otros
conocimientos que corresponden a esa etapa. Por tanto los objetivos generales de la unidad o
nivel que estamos trabajando, vinculados a contenidos particulares de los tres tipos indicados,
han de orientarse a la formación integral de todos los alumnos.</p>
      <p>Por tanto, al programar el trabajo y al seleccionar y secuenciar los contenidos, tenemos que
referirnos a la adquisición de las capacidades cognitivas, psicomotrices, de equilibrio y de
autonomía personal, de relación interpersonal y de inserción social, en el marco de los
objetivos de la unidad correspondiente.</p>
      <p>En efecto, el aprendizaje de los contenidos ha de considerarse como una aportación al pleno
desarrollo de la personalidad del alumno. Por eso, los contenidos de enseñanza y los objetivos
educativos tienen que abarcar más aspectos formativos que los que podrían derivarse de los
planteamientos específicos que estamos considerando.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-13">
      <title>Tercero. La aceptación de los principios del aprendizaje significativo comporta concebir</title>
      <p>los procesos de enseñanza-aprendizaje desde la óptica de la construcción del conocimiento
por parte del alumno.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-14">
      <title>Como veremos, este presupuesto incidirá de manera particular en la orientación de las</title>
      <p>decisiones referentes a los criterios que determinarán la secuenciación de los contenidos
de enseñanza, la selección de las estrategias de aprendizaje y la elección de los materiales
curriculares que convendrá poner a disposición de los alumnos.</p>
      <p>Cuarto. Nuestra concepción de la formación exige, como imperativo ético, que diseñemos
procesos de enseñanza-aprendizaje adecuadamente diferenciados, con el fin de poder
atender a la diversidad de capacidades e intereses de los alumnos.</p>
      <p>En efecto, una formación que favorece la atención a la diversidad tiene que asegurar a todos
los alumnos la adquisición de los contenidos básicos y promover al máximo el desarrollo de
cada uno de ellos sin ningún tipo de discriminación.</p>
      <p>Este presupuesto implica diferenciar adecuadamente lo que es básico e indispensable en el
aprendizaje, de lo que es resultado de ampliación o de profundización y, por ello, sólo estará
al alcance de algunos alumnos; además, las jerarquías de aprendizaje tendrán que contemplar
la diversidad de puntos de partida de los alumnos y las modalidades específicas de acceder a
la adquisición de los diversos tipos de contenidos.</p>
      <p>Antes de iniciar la tarea de secuenciación de los contenidos de enseñanza convendrá que los
equipos de profesores nos pongamos de acuerdo respecto a estos presupuestos básicos.
Si todos compartimos los mismos criterios respecto a los cuatro puntos enunciados, el trabajo
en equipo será más fácil y eficaz.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-15">
      <title>2.3. Finalidad de la secuenciación de los contenidos de enseñanza.</title>
      <p>La finalidad de la secuenciación es establecer una ordenación de los contenidos de enseñanza
que asegure el enlace entre los objetivos educativos y las actividades de aprendizaje de
los alumnos, de tal manera que la organización del trabajo formativo dé garantías suficientes
para la consecución de las intenciones formativas propias del programa de formación, la
comunidad educativa o de la institución.</p>
      <p>Damos por supuesto que los contenidos de enseñanza de un área determinada son
interdependientes y que el orden en que son propuestos a los alumnos no es indiferente para
el aprendizaje.</p>
      <p>Trataremos tres técnicas de secuenciar los contenidos: La basada en el análisis de los
contenidos, la basada en el análisis de la tarea y la teoría de la elaboración.</p>
      <p>El intento de combinar las dos técnicas primeras ha dado lugar la teoría de la elaboración,
muy recomendada en la bibliografía relativa a la reforma como pauta para la secuenciación
del aprendizaje.</p>
      <p>No obstante, antes de trazar de los criterios de secuenciación inherentes a la teoría de la
elaboración interesa analizar por separado y valorar críticamente las aportaciones específicas
de cada una de las dos técnicas citadas, con el fin de destacar algunos elementos que pueden
sernos útiles en la secuenciación de los contenidos de enseñanza.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-16">
      <title>2.4. La técnica de análisis de contenidos.</title>
      <p>En el estadio más evolucionado, el análisis de contenidos proporciona criterios de
secuenciación que tienen en cuenta tanto la estructura interna de los contenidos de enseñanza
como los procesos cognitivos que intervienen en el aprendizaje significativo.
Nadie pone en duda que el conocimiento de las estructuras internas del conocimiento ya
elaborado facilita su comprensión y retención y favorece la continuidad de la enseñanza. Sin
embargo, la estructura lógica del contenido, considerada como un punto de partida para la
secuenciación de las actividades de aprendizaje, no es necesariamente lo mejor para facilitar
los aprendizajes de los alumnos.</p>
      <p>Y esto por una razón: no podemos confundir la estructura formal interna de un conjunto de
conocimientos y la estructura que conviene dar a este conjunto de conocimientos para que los
alumnos puedan aprenderlo con relativa facilidad.</p>
      <p>Por ello, no será suficiente tener en cuenta las características de los contenidos del área o
materia que hay que enseñar a los alumnos, sino que habrá que partir de la situación en que se
encuentran respecto al aprendizaje de estos contenidos y a la forma en que construirán sus
conocimientos.</p>
      <p>Teniendo en cuenta estas consideraciones, según la técnica de análisis de contenidos el
proceso a seguir para secuenciar un conjunto de contenidos de enseñanza consta de tres
pasos:
1.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-17">
      <title>Descubrir y destacar los ejes vertebradores de los contenidos que deben</title>
      <p>enseñarse a los alumnos.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-18">
      <title>Descubrir y destacar los contenidos fundamentales y organizarlos en un esquema</title>
      <p>jerárquico y relacional.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-19">
      <title>Proceder a la secuenciación según los principios de la organización psicológica del conocimiento.</title>
      <p>Según J.D. Novak, los principios que rigen la organización psicológica del conocimiento
pueden resumirse de la manera siguiente:
1. Todos los alumnos pueden aprender significativamente un contenido a condición de
que dispongan de conceptos relevantes e inclusores en su estructura cognoscitiva.
2. El contenido del aprendizaje debe ordenarse de tal manera que los conceptos
generales e inclusivos -por lo tanto, los más importantes- se presenten al principio.
Esto favorece la formación de conceptos inclusores en la estructura cognoscitiva de
los alumnos que facilitan, posteriormente, el aprendizaje significativo de los otros
elementos del contenido.
3. Las secuencias de aprendizaje tienen que ordenarse partiendo de los conceptos más
generales y avanzando de forma progresiva hacia los conceptos más específicos, con
el fin de lograr no sólo una diferenciación progresiva del conocimiento del alumno
—es decir, la incorporación a su estructura cognoscitiva de nuevos elementos que
enriquecen y diversifican los inclusores iniciales—, sino también una reconciliación
integradora posterior —es decir, la coherencia del conjunto de conceptos de la
estructura cognoscitiva.
4. Después de presentar los conceptos más generales e inclusivos del contenido, la
introducción de los elementos posteriores debe hacerse mostrando tanto las
relaciones que mantienen con los primeros como las relaciones que mantienen entre
sí. Esta manera de proceder facilita la diferenciación progresiva y la reconciliación
integradora.
5. La presentación inicial de los conceptos más importantes, generales e inclusivos del
contenido debe apoyarse en ejemplos concretos que los ilustren empíricamente.
A modo de síntesis cabe afirmar que la secuenciación de contenidos de enseñanza debe
hacerse teniendo en cuenta tres criterios generales que orientarán la organización de los
bloques de contenido para el proceso de aprendizaje de los alumnos:
Primer criterio: La elaboración de secuencias de aprendizaje por parte de los profesores
supone considerar la estructura del contenido de enseñanza que hay que proponer a los
alumnos y, a la vez, la manera como los alumnos construyen su propio conocimiento.
Segundo criterio: Los contenidos seleccionados como fundamentales deben ser los que
tienen mayor capacidad de inclusión, es decir, los que pueden integrar otros contenidos que
los alumnos también tendrán que aprender; y cuantos más contenidos puedan integrar, mejor.
Tercer criterio: En primer lugar hay que presentar los conceptos más generales e inclusivos,
dejando para después los aspectos más concretos y los más irrelevantes.</p>
      <p>Con estos criterios, siguiendo los tres pasos indicados más arriba, el análisis del contenido de
enseñanza conduce al establecimiento de unas jerarquías conceptuales que suponen una
secuenciación descendente: comienzan por los contenidos más generales e inclusivos hasta
llegar a los más específicos, pasando por contenidos intermedios.</p>
      <p>Para la elaboración de secuencias de aprendizaje, en particular las que se refieren a
contenidos de carácter conceptual, pueden ser útiles los llamados mapas de conceptos, los
esquemas conceptuales, las representaciones en forma de árbol, los diagramas de Venn, etc.
Los defectos que podrían derivarse de la aparente rigidez de una secuenciación de este tipo se
pueden evitar presentando de forma cíclica los diversos contenidos, con la finalidad de
provocar la diferenciación progresiva y la reconciliación integradora, poniendo de relieve las
relaciones existentes entre ellos.</p>
      <p>Se observará que este enfoque es perfectamente compatible con una interpretación
constructivista del aprendizaje y de la intervención pedagógica, y que los principios
enunciados pueden aplicarse indistintamente a bloques de contenidos más o menos amplios,
de manera que son igualmente válidos en los diferentes momentos de concreción previstos en
el diseño curricular.</p>
      <p>Con todo, nuestra reflexión se ha centrado prioritariamente, y casi exclusivamente, en los
contenidos de carácter conceptual. Y esto porque los criterios válidos para la secuenciación
de contenidos se refieren sólo a las relaciones entre conceptos. Por otra parte, es bien sabido
que no es posible reducir a conceptos todos los contenidos de enseñanza y sólo intentarlo
supondría un grave atentado a nuestro compromiso de promover la educación integral de los
alumnos.</p>
      <sec id="sec-19-1">
        <title>Primer momento</title>
      </sec>
      <sec id="sec-19-2">
        <title>Segundo momento (diferenciación progresiva)</title>
      </sec>
      <sec id="sec-19-3">
        <title>Tercer momento (diferenciación progresiva)</title>
      </sec>
    </sec>
    <sec id="sec-20">
      <title>CONSTRUCCION DE JERARQUIAS</title>
    </sec>
    <sec id="sec-21">
      <title>CONCEPTUALES</title>
      <sec id="sec-21-1">
        <title>Presentación del CONTENIDO MÁS GENERAL (inclusor)</title>
      </sec>
      <sec id="sec-21-2">
        <title>Relaciones</title>
      </sec>
      <sec id="sec-21-3">
        <title>Relaciones</title>
      </sec>
    </sec>
    <sec id="sec-22">
      <title>2.5. La técnica de análisis de tareas.</title>
      <p>El análisis de tareas, es decir, la determinación y descripción de las actividades
(componentes de ejecución que conducen a la adquisición de una destreza), es una técnica
que permite secuenciar los contenidos en términos de resultados esperados del aprendizaje de
los alumnos.</p>
      <p>En este enfoque se da por supuesto que el dominio de las habilidades intelectuales de nivel
inferior implica procesos de aprendizaje más elementales que el dominio de las habilidades
de nivel superior. La consecuencia es obvia: cuando una tarea compleja se puede
descomponer en tareas más elementales o sencillas, que se corresponden a capacidades o
destrezas de orden inferior, hay que empezar por realizar tareas más sencillas y acabar por las
más complejas.</p>
      <p>En este marco de referencia los contenidos de enseñanza se definen en términos de objetivos
de ejecución, que especifican lo que el alumno tiene que ser capaz de hacer en relación a los
contenidos que aprende. Así, para cada bloque de contenidos será preciso determinar un
conjunto de tareas (objetivos de ejecución), y la realización de estas tareas comportará la
adquisición y el dominio de los contenidos correspondientes.</p>
      <p>Según este criterio, el objetivo terminal (criterio de evaluación) previsto determinará las
habilidades intelectuales que son necesarias para alcanzarlo. A su vez, estas habilidades
determinarán aquellas otras más sencillas que habrá que aprender ordenadamente, empezando
por las que están en el nivel inferior de la jerarquía establecida; es decir, las que responden a
la capacidad inicial del alumno y que, por tanto, puede realizar sin demasiado esfuerzo.
Según la técnica de análisis de tareas, el proceso a seguir para secuenciar los contenidos de
enseñanza comporta tres pasos.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-23">
      <title>1. Determinar la tarea que el alumno debe realizar (habilidad que tiene que aprender).</title>
    </sec>
    <sec id="sec-24">
      <title>2. Determinar los posibles componentes de la tarea o habilidad (subtareas o</title>
      <p>subhabilidades).</p>
    </sec>
    <sec id="sec-25">
      <title>3. Secuenciar las subtareas o subhabilidades, de la más sencilla a la más compleja.</title>
      <p>En los estadios más evolucionados, el análisis de tareas no se limita a especificar los objetivos
de ejecución y determinar la secuencia de actividades que deben realizarse, sino que trata de
identificar los procesos y las estructuras psicológicas que acompañan a la realización de las
diferentes actividades. Es decir, intenta poner de relieve la competencia específica
correspondiente a la realización de una tarea concreta.</p>
      <p>Por tanto, el análisis de tareas intenta descubrir y explicar cómo operan las personas (qué
procesos realizan) con los datos adquiridos previamente (información) para resolver una
determinada tarea (ejecución).</p>
      <p>Desde este punto de vista, la secuenciación de contenidos de enseñanza comporta:
descubrir cómo debe estructurarse la información para facilitar la ejecución de la
tarea prevista;
determinar las estrategias cognitivas y los procedimientos que deben aplicarse para
la ejecución de la tarea, que equivaldrá a la adquisición de la habilidad deseada y al
aprendizaje del contenido correspondiente.</p>
      <p>La técnica de análisis de tareas no está suficientemente desarrollada para garantizar una
correcta y adecuada secuenciación de todos los contenidos de enseñanza y el correspondiente
proceso de aprendizaje de los alumnos, pero es útil para secuenciar algunos procedimientos
que persiguen el desarrollo de determinadas habilidades o destrezas (intelectuales, de
manipulación, de comportamiento, etc.).</p>
      <p>En efecto, hay contenidos de enseñanza que se prestan a ser traducidos en tareas de ejecución,
pero con otros es prácticamente imposible. Por eso, sería muy arriesgado "convertir" todo un
bloque de contenidos (conceptos, procedimientos, valores...) en tareas que los alumnos tienen
que realizar. Las deficiencias del resultado serían evidentes.</p>
      <p>Por tanto, la secuenciación realizada aplicando únicamente la técnica de análisis de tareas
basada en jerarquías de aprendizaje corre un doble peligro: por un lado, dejar aspectos
importantes del contenido de enseñanza que no pueden traducirse en tareas de ejecución; y,
por el otro, no considerar intenciones educativas que requieren aprendizajes de mayor
complejidad.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-26">
      <title>2.6. La teoría de la Elaboración.</title>
      <p>La teoría de la elaboración integra elementos de la técnica de análisis de contenidos y de la
técnica de análisis de tareas, en un esquema coherente que pretende superar sus deficiencias.
El resultado es la propuesta de las secuencias elaborativas como una forma de secuenciar los
contenidos de enseñanza.</p>
      <p>La secuencia elaborativa se fundamenta en el principio siguiente:</p>
    </sec>
    <sec id="sec-27">
      <title>Los contenidos de enseñanza tienen que ordenarse de manera que los elementos más simples y generales ocupen el primer lugar, incorporando después, de manera progresiva, los elementos más complejos y detallados.</title>
      <p>Según este principio en un primer momento convendrá presentar una panorámica global de
las principales del contenido de enseñanza en esta frase sigue faltando algo, pasando luego a
la elaboración de cada parte por separado y volviendo de vez en cuando a la visión de
conjunto con la intención de enriquecerla y ampliarla. De este modo, una vez elaborada una
parte de la panorámica inicial, en una primera fase de análisis, se vuelve al punto de partida
con el fin de situar en la visión de conjunto lo que se ha elaborado, y se procede de forma
análoga con las diferentes partes del contenido global hasta que todas se hayan elaborado en
un primer nivel de complejidad.</p>
      <p>El proceso se puede repetir tantas veces como sean necesario hasta que se alcance el nivel de
detalle deseado. Con ello se pretende que los alumnos puedan abordar los contenidos de
enseñanza en el nivel de complejidad más apropiado al estado de sus conocimientos
respectivos.</p>
      <p>En resumen, la teoría de la elaboración postula que los resultados del aprendizaje serán
mejores, cualitativa y cuantitativamente, en la medida en que la organización de la enseñanza
se aproxime a un modelo que:
- presente el contenido que es objeto de enseñanza en términos muy generales y
simples, a modo de panorámica global;
- introduzca el nivel de complejidad deseado en cada uno de los componentes de esta
panorámica global, y procure incorporar en ella las elaboraciones sucesivas.
Al final de cada uno de los niveles de elaboración las secuencias elaborativas requieren un
resumen y una síntesis: el resumen incluye una revisión de los elementos de contenido que se
han incorporado en el correspondiente nivel de elaboración; y la síntesis muestra las
relaciones que estos elementos mantienen entre sí y con aquellos otros de los que no son más
que un desarrollo.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-28">
      <title>ORGANIZADOR</title>
    </sec>
    <sec id="sec-29">
      <title>PREVIO</title>
      <p>(Propuesta global y
general)
│</p>
    </sec>
    <sec id="sec-30">
      <title>CONFECCIÓN DE LA SECUENCIA</title>
    </sec>
    <sec id="sec-31">
      <title>ELABORATIVA</title>
      <sec id="sec-31-1">
        <title>Primer nivel de</title>
        <p>elaboración</p>
      </sec>
      <sec id="sec-31-2">
        <title>Segundo nivel de elaboración</title>
      </sec>
    </sec>
    <sec id="sec-32">
      <title>ORGANIZADOR</title>
    </sec>
    <sec id="sec-33">
      <title>PREVIO</title>
    </sec>
    <sec id="sec-34">
      <title>AMPLIADO</title>
      <p>(Resumen y síntesis)</p>
    </sec>
    <sec id="sec-35">
      <title>El organizador previo en la secuencia elaborativa.</title>
      <p>La panorámica global que constituye el primer paso de la secuencia elaborativa recibe el
nombre de organizador previo o epítome.</p>
      <p>Los organizadores previos se consideran un medio muy eficaz para potenciar la estructura
cognitiva del alumno, ya que favorecen la retención de las nuevas informaciones y ayudan a
interrelacionar adecuadamente los conocimientos previos de los alumnos con los elementos
fundamentales del nuevo contenido de enseñanza.</p>
      <p>Por tanto, los organizadores previos han de servir de puente entre los conceptos relevantes ya
presentes en la estructura cognitiva del alumno y los contenidos que se le quieren enseñar. Si
estos conceptos relevantes no existiesen, el organizador previo serviría para construir un
concepto inclusor que facilitara el nuevo aprendizaje.</p>
      <p>Los organizadores previos más eficaces son los que utilizan conceptos, términos y
proposiciones con los que el alumno ya está familiarizado y que pueden presentarse
fácilmente por medio de ejemplos y analogías. El oganizador previo tiene estas propiedades:
- no incluye todos los elementos importantes del contenido solo los aportes más
importantes y representativos;
- sus elementos se eligen de manera que el resto del contenido aporte más detalle o
mayor complejidad (la secuencia irá de lo más general a lo más detallado, y de lo
más simple a lo más complejo);
- el organizador previo es objeto de enseñanza;
- el organizador previo tendrá una aplicación práctica, por el medio de ejemplos,
ejercicios o ilustraciones empíricas, con la finalidad de hacerlo significativo para el
alumno;
- el organizador previo y la secuencia elaborativa partirán de un determinado
contenido que actuará como hilo conductor prioritario a lo largo de la secuencia, y
este contenido podrá ser de tipo conceptual, procedimental o actitudinal;
- los elementos del contenido que no responden a la orientación elegida como
prioritaria se introducirán en el momento adecuado en función de la relevancia que
tengan para el desarrollo de todo el proceso de aprendizaje.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-36">
      <title>La confección del organizador previo.</title>
      <p>Según la teoría de la elaboración, la confección de un organizador previo para la
secuenciación de contenidos de enseñanza comporta tres pasos.
1. Escoger el contenido de aprendizaje que podrá servir como organizador previo.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-37">
      <title>2. Seleccionar los elementos más fundamentales y representativos del contenido</title>
      <p>escogido.
3. Seleccionar otros elementos relevantes para la enseñanza del organizador previo.
Los criterios prácticos sugeridos por la teoría de la elaboración para confeccionar secuencias
de contenidos de enseñanza tienen una conexión evidente con los principios del aprendizaje
significativo, pero no son suficientes, por sí mismos, para orientar todas las decisiones
referentes a la secuenciación, ni se pueden aplicar de la misma manera a los diferentes tipos
de contenidos de enseñanza. Las operaciones que implica el proceso de secuenciación de
contenidos de cada una de las áreas del currículo son complejas, los problemas a resolver en
cada una de las áreas del currículo también y los problemas a resolver en cada caso no
siempre tienen fácil solución.</p>
      <p>Por tanto, la teoría de la elaboración puede considerarse válida en la medida en que nos
orienta en la realización de una tarea necesaria, pero no podemos esperar que dé solución
inmediata a toda la problemática inherente al proceso de secuenciación de contenidos de
enseñanza. En cualquier caso, es compatible con los planteamientos indicados en los
apartados anteriores.
3. Conclusiones
Simplificando mucho podemos decir que en el mundo de la teleformación hay dos polos de
tensión: el que llamaremos de recursos abiertos y el industrial. El primero viene representado
por la iniciativa MIT's OpenCourseWare (OCW)4 del Massachusetts Institute of
Technology (MIT)5 y el segundo por los complejos de la industria del e-learning y la
Secretaría de Defensa de los Estados Unidos6.</p>
      <p>
        En el primer caso se trata de compartir a través de la simplicidad, los recursos abiertos y la
ética del hacker7
        <xref ref-type="bibr" rid="ref23">(Himanen, Pekka. 2002)</xref>
        , poniendo el énfasis no en el carácter completo
pero cerrado de los recursos sino en la metodología, en la intervención tutorial y evaluativo,
en definitiva en la atención personal y sobre todo en la superación de los objetivos de
      </p>
      <sec id="sec-37-1">
        <title>4 http://ocw.mit.edu/index.html.</title>
        <p>5 http://web.mit.edu/index.html.
6 http://www.adlnet.org/index.cfm?fuseaction=adlhist. En la página de corporaciones que adoptan
SCORM http://www.adlnet.org/index.cfm?fuseaction=adoptersearch se puede encontrar una
relación completa de empresas de e-learning que utilizan este estándar.
7 Este sistema de ideas éticas que tiene su origen en las actitudes de los primitivos hackers —
programadores altruistas y apasionados que programaban y ofrecían sus trabajos de forma abierta y
gratuita— tiene su definición y estudio más acabado en la obra de Pekka Himanen La ética del
hacker y el espíritu de la era de la información.</p>
        <p>Se trata de una nueva moral que contradice la ética calvinista del trabajo, tal como la
definió Max Weber. La ética protestante y capitalista está basada en la laboriosidad eficiente, la
aceptación del orden y la rutina, el valor del dinero y la preocupación por los resultados en términos
de beneficios dinerarios. Frente a esto, la nueva ética del trabajo se fundamenta en el valor de la
creatividad en el trabajo y en compartir los recursos. El beneficio deja de medirse por el dinero. Y se
fija en índices como el valor social de lo producido, el libre acceso (open access), la transparencia y
la franqueza en las relaciones interpersonales.
aprendizaje (adquisición de conceptos y de destrezas y habilidades así como en la ejecución
de procedimientos). En el segundo caso también se pone el énfasis en la consecución de
objetivos de aprendizaje pero en aras de una mayor eficiencia en términos de costes se pone
el énfasis en la autosuficiencia de las herramientas y recursos (plataformas, multimedias, etc).
Los sistemas más autosuficientes implican unos formatos de datos para los recursos
curriculares tecnológicamente mucho más complejos, donde se tiene que atender a una gran
variedad de funciones pedagógicas automatizadas o semiatumatizadas. Por no hablar de
funcionalidades organizativas o a mitad de camino entre lo organizativo y lo pedagógico, y
sobre todo donde la industria del e-learning y la investigación tecnológica tiene más campo
de actuación, más diente que clavar.</p>
        <p>A medida que aumenta la riqueza en la automatización de las funciones o funcionalidades
educativas, docentes, etc. aumenta por un lado la necesidad de contar con entornos cuya
amistosidad supere o palie la rudeza o lentitud de los entornos operativos (informáticos) y las
dificultades de comunicación o de relación entre los usuarios. Y por otro, añadir operaciones
a los recursos implica una mayor complejidad a la hora de diseñar los estándares de
intercambio, transportabilidad e interoperacionalidad y, por lo tanto, se hace cada vez más
difícil encontrar formatos estándares. Esto de alguna manera supone caer en una espiral de
complejidades.</p>
        <p>Dejamos pues de lado esta tensión entre sistemas abiertos y sistemas industriales. Los
primeros no presentan problemas de transporte, integración y reutilización ya que con
utilizar formatos estándares de datos y de procedimientos informáticos (PDF para los
documentos y HTML, XML o Java Sript para multimedia o animaciones) se soluciona el
problema.</p>
        <p>En el segundo caso se añade una nueva tensión a la ya descrita, compatibilizar el criterio
de calidad según el cual un formato es mejor cuantas más funcionalidades docentes y
cognitivas incorpore con el criterio de compatibilidad tecnológica: transportabilidad,
integrabilidad y reusabilidad. Esta tensión, inherente al propio concepto de e-learning
empresarial, es la que define el polo hacia donde deben orientarse la actividad y el
esfuerzo desarrollador e investigador.</p>
        <p>Por último como conclusiones intentaremos abordar tan sólo en un nivel general,
simplemente como enunciados, varias cuestiones. La primera de ellas es una cuestión
básica y previa: ¿el concepto de objeto de aprendizaje reutilizable es compatible con los
requisitos de interdependencia de contenidos de aprendizaje? Y en todo caso ¿qué
requisitos se tendrían que asegurar para ello?
A continuación nos tendremos que plantear de forma necesaria una serie de cuestiones:
¿Cómo se pueden o se deben trasladar los criterios de secuenciación a los objetos de
aprendizaje?, ¿cómo se deben trasladar en la fase de diseño y de elaboración?, ¿cómo
deben operar en la fase de ejecución?, ¿qué datos, informaciones y criterios se añadan a
las informaciones de otro tipo que se adjuntan a los objetos de aprendizaje?, ¿se hace
como apoyo a la intervención educativa o de forma automatizada?.</p>
        <p>Por otra parte habrá que tener en cuenta si la eficiencia de un sistema de este tipo
complica excesivamente el artificio tecnológico a que pueda dar lugar, o bien si éste
enturbia los aprendizajes, en qué medida lo hace y si merece la pena. ¿Puede dar la
tecnología respuesta a cuestiones tan complejas como ésas con una casuística tan
matizada e imprevisible de antemano, o más bien entra dentro del dominio del
conocimiento experto sólo atendible desde la intervención tutorial personal no
automatizada?
Para abordar estos temas los ilustraremos con algunos ejemplos. Trataremos primero las
cuestiones generales y a continuación nos limitaremos a ejemplos sólo en el caso primero,
la técnica de secuenciación mediante el análisis de contenidos</p>
      </sec>
    </sec>
    <sec id="sec-38">
      <title>3.1 Cuestiones generales</title>
      <p>Recordemos que la finalidad de la secuenciación es establecer una ordenación de los
contenidos de enseñanza que asegure el enlace entre los objetivos educativos y las
actividades de aprendizaje de los alumnos, de tal manera que la organización de la
actividad desarrollada dé garantías suficientes para la consecución de las intenciones
formativas propias del programa de formación, la comunidad educativa o de la institución.
Para decirlo de una forma sencilla: La secuenciación de contenidos, de tareas y de actividades
ha de ir propiciando un acercamiento progresivo desde la situación inicial de aprendizaje de
los alumnos hasta los objetivos propuestos para el programa formativo de que se trate por la
comunidad educativa o por la institución. Y esto es distinto para cada colectivo de alumnos
destinatarios de la formación e incluso para cada individuo, para cada programa formativo y
para cada institución. Por tanto la información adecuada que se suministra debe ser explícita
y debe estar en correspondencia con cada una de las situaciones en las que se produce el
proceso. También tendrá que ser objeto de estudio no solo cómo se organiza la información
sino también como se operativiza en caso de que sea posible o cómo se apoya, si se realiza
mediante una tutorización personal, a través de los individuos y mediada por los ordenadores,
o bien de forma automatizada mediante herramientas informáticas.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-39">
      <title>Criterio La secuenciación de contenidos, de tareas y de actividades</title>
      <p>ha de ir propiciando un
acercamiento progresivo desde la
situación inicial de aprendizaje de
los alumnos hasta los objetivos
propuestos para el programa
formativo.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-40">
      <title>Variables: La secuenciación debe ir adaptada al menos</title>
      <p>para cada colectivo de alumnos
destinatario de la formación,
individualmente,
para cada programa formativo
para cada institución.</p>
      <p>Por otra parte otro supuesto básico es que los contenidos de enseñanza de un área
determinada son interdependientes y que el orden en que son propuestos a los alumnos
no es indiferente para el aprendizaje.</p>
      <p>Un mismo objeto de aprendizaje colocado en un contexto, dentro de un orden y para ser
utilizado en un momento determinado, contará con una situación de conceptos y
procedimientos previos desarrollados, en esa o en otras áreas, que será distinto de cualquier
otra. La situación de aprendizaje de los alumnos también será en general distinta en cuanto al
andamiaje cognitivo: organizadores previos, conceptos inclusores, ideas implícitas etc. para
contextos formativos, grupos de destinatarios e incluso para individuos distintos.
Cuando introducimos un objeto de aprendizaje o una unidad de contenidos (un concepto, un
procedimiento,...) debemos asegurar que se cumple con carácter general este principio.
Como tal principio general no es operativo en sí mismo, no va a inspirar una regla o un
procedimiento válido en todos los casos, pero sí debe inspirar los procedimientos de
contextualización del objeto de aprendizaje. Y seguramente llegaremos a la conclusión de que
esto no es posible en el cien por cien de los casos, de manera que muy probablemente se dé
lugar a conceptos redundantes o a situaciones contradictorias, que choquen no ya con los
principios del aprendizaje constructivo, y den lugar a conflictos cognitivos, sino que incluso
puedan chocar con las reglas de la lógica (lo definido no debe entrar en la definición, no
utilizar como apoyo conceptos posteriores para definir conceptos anteriores, etc.). La
cuestión que se planteará entonces es cómo seguir, si automatizar los procedimientos o
adaptar los entornos para estas funciones.</p>
    </sec>
    <sec id="sec-41">
      <title>Los contenidos de</title>
      <p>enseñanza</p>
      <p>Los objetos de aprendizaje
de un área determinada son cambian en función del contexto curricular.
interdependientes Un mismo objeto de aprendizaje colocado en un contexto,
dentro de una secuencia, y para ser utilizado en un momento
determinado, contará con una situación de conceptos y
procedimientos previos desarrollados en esa o en otras áreas
que será distinto de cualquier otra situación.
el orden en que son
propuestos a los alumnos
no es indiferente para el
aprendizaje
cambian en función del lugar que ocupen en la secuencia.</p>
      <p>La situación de aprendizaje de los alumnos también será en
general distinta en cuanto al andamiaje cognitivo:
organizadores previos, conceptos inclusores, ideas implícitas
etc. para contextos formativos, grupos de destinatarios e
incluso para individuos distintos.</p>
      <p>A un nivel más particular cualquiera de las técnicas consideradas para la secuenciación de
contenidos tiene implicaciones claras no solo para el diseño instruccional de los objetos
de aprendizaje sino sobre todo para la propia construcción de los objetos.
Un estudio más detallado nos llevaría a un análisis de estas implicaciones con relación al
menos a las tres técnicas descritas, sin embargo no es el objetivo de este trabajo
profundizar en ese tema sino simplemente enunciar la cuestión llamando la atención sobre
esta necesidad. Por tanto nos vamos a limitar a hacer unos comentarios sobre la técnica de
análisis de contenidos.</p>
      <p>
        Según la técnica de análisis de contenidos el proceso a seguir para secuenciar un conjunto de
contenidos de enseñanza consta de tres pasos: descubrir y destacar los ejes vertebradores de
los contenidos que deben enseñarse a los alumnos; descubrir y destacar los contenidos
fundamentales y organizarlos en un esquema jerárquico y relacional; y por último proceder a
la secuenciación según los principios de la organización psicológica del conocimiento. En el
apartado correspondiente hemos señalado cuales eran según Novak y Gowin
        <xref ref-type="bibr" rid="ref29 ref30 ref51">(Novak y
Gowin, 1984; Novak, 1990)</xref>
        , los principios que rigen la organización psicológica del
conocimiento y hemos hecho un resumen de ellos.
      </p>
      <p>De ello al menos se concluye como ejemplo para el procedimiento general que:</p>
    </sec>
    <sec id="sec-42">
      <title>Fase del procedimiento</title>
    </sec>
    <sec id="sec-43">
      <title>Implica (criterio de reusabilidad)</title>
      <p>Descubrir y destacar los ejes Que los objetos de aprendizaje en la información que se
vertebradores de los acompaña y en su diseño instruccional (actividades
contenidos que deben propuestas, referencias, ejemplificaciones, etc.) se tenga en
enseñarse a los alumnos cuenta el eje que vertebra el programa de formación donde
va incluido. Y si no es así que se haga un tratamiento
genérico que evite la particularizaciones, de manera que si
es útil para un curso o materia no lo sea para otro: Se haga
con ello irreutilizable.</p>
      <p>Por ejemplo, no es lo mismo tratar el tema de derivadas en
matemáticas para la representación de funciones, para
resolver problemas de máximos y mínimos, o para ajustar
curvas por el método de mínimos cuadrados.</p>
      <p>Descubrir y destacar los Que el objeto vaya provisto de un esquema (mapa) de
contenidos fundamentales y contenidos organizados de forma jerarquizada según el eje
organizarlos en un esquema vertebrador elegido.
jerárquico y relacional
Igualmente se puede considerar las implicaciones que tiene para el diseño de OAR los
principios que rigen la organización psicológica del conocimiento:</p>
    </sec>
    <sec id="sec-44">
      <title>Principio</title>
      <sec id="sec-44-1">
        <title>Todos los alumnos pueden aprender significativamente un contenido a condición de que dispongan de conceptos relevantes e inclusores en su estructura cognoscitiva.</title>
      </sec>
    </sec>
    <sec id="sec-45">
      <title>Implicación</title>
      <sec id="sec-45-1">
        <title>Todo objeto debería contemplar como información los</title>
        <p>contenidos (conceptos, procedimientos,…) previos
necesarios y debería estar diseñado sólo en función de
ellos. Incluso se debería asegurar que posee las
destrezas convenientes y que conoce el sentido y la
interpretación de ellos.</p>
        <p>Las secuencias de aprendizaje tienen que ordenarse Debería asegurarse que ningún objeto tratase un
partiendo de los conceptos más generales y avanzando de contenido diversificado antes del objeto que trata el
forma progresiva hacia los conceptos más específicos, con contenido de donde procede la diversificación. Por
el fin de lograr una diferenciación progresiva del ejemplo, en lengua-gramática-sintaxis no debieran
conocimiento del alumno —es decir, la incorporación a su tratase las oraciones compuestas antes que las oraciones
estructura cognoscitiva de nuevos elementos que simples.
enriquecen y diversifican los inclusores iniciales—, así
como una reconciliación integradora posterior —es decir,
la coherencia del conjunto de conceptos de la estructura
cognoscitiva.</p>
      </sec>
      <sec id="sec-45-2">
        <title>Lo mismo se puede decir con el resto. Es decir, con</title>
        <p>relación a los objetos que traten los conceptos
inclusores. etc, etc
Con estos criterios, siguiendo el análisis del contenido de enseñanza, se llega finalmente a
unos requisitos operativos que permiten definir la secuenciabilidad de los objetos de
aprendizaje reutilizables. Naturalmente hay que insistir en que el proceso es complejo puesto
que la secuencia de los contenidos no se corresponde necesariamente con la “secuencia lógica
o natural de los contenidos” y que la secuenciabilidad podría tener como origen criterios
distintos del análisis sobre cómo se forman los conceptos y las ideas (análisis de contenidos)
y puede proceder del análisis de la tarea o de la teoría de la elaboración. E incluso podría
concluirse que los objetos de aprendizaje no secuenciabilizables.</p>
        <p>En cualquier caso creemos que esta reflexión, este análisis y este esfuerzo nos acercarán a
hacer los contenidos más asumibles por los alumnos en el sentido que les permitiría hacer una
mayor apropiación de ellos.</p>
      </sec>
      <sec id="sec-45-3">
        <title>En Puerto de Mazarrón (Murcia), a 31 de agosto de 2004</title>
      </sec>
    </sec>
  </body>
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